Estilo de vida

¿Por qué solemos cambiar de look tras una ruptura amorosa?

10/07/2018, a las 00:59

Vaqueros, camiseta, el pelo recogido y la cara lavada. Así de natural (y de insípida, a juzgar por los comentarios de tu vecina) es tu imagen diaria. Tu discreción habitual contrasta con esas explosiones de creatividad que aplicas a tu atuendo en ocasiones. Un día vas a sacar a tu perro por el centro en pijama, y al siguiente bajas a por el pan con el vestido y los tacones que te compraste para la boda de tu prima.

No es que seas más cambiante que el tiempo. Si te paras a pensar, aquel día en el que teñiste tu melena de verde y te sometiste a una taninoplastia o ese otro en el que te agujereaste la lengua coincidieron con sendas rupturas. ¿Por qué optamos por cambios físicos, en ocasiones radicales, para comenzar a superar el duelo amoroso?

Una forma de pasar página

Cerrar este capítulo traumático no es fácil. Todos querríamos chasquear un dedo y un segundo después, estar disfrutando en la playa con nuestra siguiente pareja. Esa imagen se antoja igual de milagrosa que adelgazar los tres kilos que dices que te sobran atiborrándote cada día de chocolate. Y ya que cortar por lo sano no parece tarea sencilla, solemos utilizar la tijera para decirle adiós a nuestro pelo como símbolo de despedida a nuestra ya expareja. En definitiva, una manera de ilustrar tu pretensión: pasar página lo más rápidamente posible.

Un único fin

Transformarse físicamente, ya sea rapándote la cabeza, tatuándote la espalda o acudiendo a las pestañas postizas atiende a unos motivos con un fin común: superar el dolor por la pérdida de la que considerabas tu media naranja. Más aún si no has sido tú quien determinó ponerle fin a vuestra relación.

Razones por las que cambias de aspecto tras tu separación

Estos son los motivos por los que necesitas un cambio externo cuando pasas a la soltería:

Venganza

Tienes tu orgullo, claro que sí. Al ser la persona dejada, no puedes evitar que te corroa la rabia. Todavía piensas que se arrepentirá de su decisión. Eso sí, acumulas tanto rencor que, si se pusiera de rodillas para pedirte que volvieras, se llevaría una peineta de respuesta. Claro, que eso no es impedimento para hacer todo lo posible por darle celos y demostrarle lo que ha perdido. ¡Tu fijación ahora es que te vea con el guapo subido!

Autoestima

La desolación y la angustia son sentimientos que se apoderan de las personas abandonadas por sus parejas. Incluso, aunque nos queramos más que el espejo a la bruja de Blancanieves, resulta inevitable tener la autoestima a la altura del zapato. Exhibir una nueva silueta, maquillarte con colores pomposos o renovar el fondo de armario son gestos con los que ganarás seguridad, una virtud indispensable en el proceso.

Borrón y cuenta nueva

Es la representación gráfica de ese fin de ciclo. Eres una persona nueva con una imagen renovada que desea empezar de cero y tachar los recuerdos. Tu anterior color de pelo o ese abrigo que llevabas cada día te retrotraen a tus momentos con esa persona. Los lanzas a la hoguera para diluir esos malos espíritus y recibir con fuerza esta nueva etapa. Porque la regeneración también puede comenzar por fuera.

Por supuesto, la imagen no es lo más importante del mundo, pero sentirse guapos parece fundamental para comenzar a recuperar la autoestima. No frenes tus impulsos, aunque tu idea resulte descabellada, siempre dentro de unos límites, claro está. Recuerda que el pelo crece, el maquillaje se esfuma y las extensiones de pestañas son solo eso, extensiones. Si los cambios físicos van a ayudar a que te sientas más fuerte, ¡adelante! 

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