Tomar el sol en la ciudad

El sol nos hace pesar más: así incrementa nuestro peso con la luz

Tiene una explicación científica

Noelia Bertol

El sol es un arma de doble filo. Es esencial para la vida y nos aporta una gran fuente de vitamina D, la que es imprescindible para que nuestro organismo absorba el calcio y mantenga nuestros huesos fuertes y sanos. Sin embargo, abusar de él o no protegerse como es debido puede tener efectos totalmente opuestos y perjudiciales para nuestra salud.

Además, resulta curioso pero lo cierto es que el sol nos hace pesar más. Tranquilo, no quiere decir que tomar el sol nos hace ganar peso y que evitarlo cual vampiros nos vaya a hacer mantener la línea. Nada de eso.

Lo cierto es que cuando estamos expuestos al sol tenemos un peso mínimamente superior al que tenemos cuando estamos a la sombra o resguardados del mismo. Todo esto tiene una explicación científica que han

Todo tiene una explicación científica que la estudiante de doctorado en Física, Celia González Sánchez, y el profesor del departamento de Física Fundamental de la UNED, Javier Rodríguez Laguna, se han encargado de compartir a través de The Conversation. Tratamos de explicártelo:

Para entenderlo debemos comprender que la luz ejerce una fuerza sobre los objetos físicos en los que se proyecta. Esa capacidad se conoce como «momento» y a los fotones del rayo de luz iluminando un objeto y ejerciendo una ligera presión sobre él «presión de radiación». 

alergia al sol

¿Por qué pesamos más al sol?

 

¿Cómo se traduce esto para comprenderlo? Pues que cuando estamos al sol nuestro cuerpo «siente esa presión«. Básicamente la presión que ha dejado de sentir el espacio que en ese momento ocupa nuestra sombra.

Eso hace que cuando estamos expuestos al sol pesemos más. Ahora bien, ¿cuánto más? Lo cierto es que la diferencia de peso es minúscula. Se calcula que una persona adulta de estatura media bajo el sol de Madrid pesaría unos 0,00000004 kilogramos más de su peso a la sombra, lo que equivale a una centésima parte del peso de tan solo un gramo de azúcar.

¿Para qué se utiliza este descubrimiento?

 

No parece tener una gran repercusión en nuestro organismo, pero este hallazgo le sirvió a Arthur Ashkin, Gérard Moureau y Donna Strickland para ganar el premio Nobel de Física 2018 por el desarrollo del estudio de «pinzas ópticas» con las que «atrapar y manipular objetos diminutos utilizando la presión de radiación de un láser.

Estos perfeccionaron estudios que se llevaban realizando desde los años 60, sirviendo en los últimos años para desarrollar tecnologías de propulsión que se han llevado a cabo en el espacio y que han servido para llevar a cabo cambios orbitales.

No deja de resultar interesante cómo estos hallazgos se traducen en avances tecnológicos y estos últimos al mismo tiempo en logros humanos.