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La navaja de Ockham, la regla filosófica que te ayuda a decidir sin darle tantas vueltas

Un principio convertido en herramienta práctica para elegir con más claridad y menos estrés

Alba García-Fogeda
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Mujer indecisa
Tomar decisiones no siempre es fácil. Desde qué ropa ponerte por la mañana hasta qué camino seguir en tu vida laboral, a veces la cantidad de opciones nos bloquea. Y justo ahí es donde la filosofía nos da una mano con la famosa navaja de Ockham.

Este principio, atribuido al fraile franciscano Guillermo de Ockham, sostiene que la explicación más sencilla suele ser la más probable. Aplicado a la vida cotidiana, cuando te enfrentas a varias alternativas, la opción menos enrevesada y más directa suele ser la más acertada.

La clave para elegir con claridad y sin complicaciones

La psicología moderna ha demostrado que demasiadas opciones generan fatiga mental. De hecho, diversos estudios apuntan a que la simplicidad ayuda a reducir la ansiedad de elegir.

Aquí es donde la navaja de Ockham se convierte en un atajo mental. En lugar de perderte entre detalles innecesarios, pones el foco en lo esencial.

Un ejemplo sencillo: si dudas entre dos dietas, elige aquella que puedas mantener a largo plazo sin complicaciones. O si estás entre dos propuestas de trabajo, valora lo que se adapte mejor a tu estilo de vida sin tener que forzar nada.

Elección I Getty

La utilidad en el día a día

Este principio significa que siempre debas escoger lo más fácil, lo menos complejo. Como apuntan expertos en productividad, aplicar la navaja de Ockham no solo simplifica, sino también aumenta la confianza en la decisión tomada, porque elimina distracciones.

También puede ayudarnos a reducir la ansiedad y la parálisis por el análisis a tomar decisiones. Al centrarnos en lo esencial y eliminar lo superfluo, podemos actuar con mayor eficiencia. Sin embargo, debemos ser conscientes de que este principio no siempre garantiza la mejor decisión, ya que puede llevar a pasar por alto importantes detalles.

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Así que la próxima vez que sientas tu mente da vueltas sin parar, recuerda: el camino directo no solo ahorra energía, también te acerca antes a tu meta.

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