
Por este motivo, y tras finalizar su alabado tour ‘Casa mía’, la cantautora recorrerá muchos escenarios a lo largo de los próximos meses, y lo hará «con un repertorio diferente, adaptado a los veinte años de mi carrera», tal y como avanzábamos hace algunas semanas.
Por eso, hoy desde Cadena Dial queremos hacer nuestra propia apuesta musical seleccionando 10 canciones del catálogo de Vanesa Martín que nos gustaría que estuvieran incluidas en este nuevo repertorio. ¡Cruzamos los dedos!
«Pero no me tiembla el pulso si te veo y me imagino ya durmiendo sola. Porque no me duele este vacío que dejas en este amanecer de largas horas. Del amante amor al amigo amor se me fue el amor, se me consumió, y yo que declaré la guerra a quien no separaba».
«Dime si, si tú estás libre de pecado, si es que tú nunca me has descuidado dímelo. No sigas con tus evasivas si has puesto fin a esta partida, no vayas a echarte atrás, que yo seguiré rompiendo fotos condenándome por estar loca, loca por ti, que yo seguiré rompiendo fotos, condenándome por estar loca».
«Será lo que tenga que ser, si aún nos late la piel y soltamos las riendas, seguimos queriendo, queriendo jugar y al final nuestra ropa quedó desordenada. Marcas el paso y yo te sigo ahí, sin temblar va a mi boca a tu oreja, tan tuyas estas ganas de reír, anda ven, siéntate y me lo cuentas».
«Vengo borracha de amor, llenita de ayer y olor a tabaco, traigo en mis ojos la miel que pude sorber de alguno que otro labio. Tengo la amarga verdad de que hay libertad, que también condena, dejo mis hombros caer, sin más a todo aquel que me roba una pena. Si me quieres aquí estoy, si no date media vuelta».
«Para serte sincera te he echado de menos, me atrevo a decirlo, te confieso que ahora duele esta distancia y el frío, yo seguí tus pasos por más que negara volver a sentirlos y me guardé tu voz entre mis cosas. Aún conservo tu hueco entre las madrugadas y dejo una luz encendida en la casa, por si tú vuelves».
«Nunca, nunca jamás, encontraré tus huellas en mi sofá, pinté de blanco mi universo, contigo era color café pero sin aroma. Nunca, nunca jamás, se te ha acabado el cuento una y no más, no quiero ni que me perdones, no tengo miedo a respirar, me prefiero sola».
«Aún recuerdo cómo fuimos primaveras de combates por el suelo, como hacíamos caer la lluvia de los árboles después del sexo, el eco de unos pasos bajo el puente, la espera de una tarde que se va, las risas y empujones de la gente, capricho que comienza a ser verdad, yo no te pregunté por ser valiente».
«Me asusta la distancia que voló la habitación, si volverán a vernos, nadie lo sabe, las migajas de la puerta que alguien pase y las recoja, la espuma se va a consumir. Al mismo tiempo, dos, haciendo escala en cualquier otro corazón, al mismo tiempo, no, dejamos a medias nuestra conversación».
«En la escalada, la tormenta nos devuelve a lo que fuimos, quiero cine y palomitas y tu cuerpo fuerte al mío, aleteos de sirenas, cantos seductores, cabría empezar a pensar dónde quedan las canciones. Van tus pies sobre los míos, evitando el suelo frío, ojalá mirar y verte; queda orilla, todavía».
«Como la mejoría de la muerte, lo hicimos como animales, ya está disponible el producto que querías, el problema es que llega tarde. Seda, tus palabras fueron seda, y mi pronto, imperdonable, pero hasta la tela más costosa, ideal y luminosa, si se tuerce, puede ahogarte».
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