
¿Cómo se gestaron estos dos gigantes de nuestra música? Te lo contamos
Tras el huracán de Corazón latino y Bulería se enfrentaba en 2006 al reto más difícil para cualquier artista: demostrar que no era un fenómeno pasajero. La respuesta del almeriense fue Premonición, su tercer álbum de estudio. Fue en el estudio donde le pudimos ver brillar como intérprete, compositor y colaborador creativo en buena parte del repertorio.
El giro de tuerca: Dejó atrás su parte de su sonido más puramente orquestal y bailable para meter en este álbum un tinte mucho más rockero y pop-rock, sin perder su esencia latina. El propósito de Bisbal era reflejar experiencias personales para hacer de su proyecto uno de los más maduros de su carrera.
Un debut imbatible: El primer single, «Quién me iba a decir», se convirtió en un número uno instantáneo. Pero el disco también escondía joyas con un fuerte mensaje social como Soldado de papel (contra la utilización de niños soldados) o la arrolladora Torre de Babel.
Resultado: Las canciones de Premonición se convirtieron en éxitos absolutos: debutó en lo más alto de las listas de ventas en España y Estados Unidos, logrando nada más y nada menos que 5 Platinos en nuestro país, 2 discos de Oro en América y un Oro en Venezuela y Ecuador. Quedó así demostrado que el de Ave María había llegado para quedarse a largo plazo.
Si damos un salto más atrás en el tiempo, hasta la España de los años 80, nos encontramos con tres jóvenes, Ana Torroja, José María Cano y Nacho Cano, que no solo daban sus primeros pasos como Mecano, sino que también acabarían convirtiéndose en los pioneros del tecno-pop.
Un comienzo difícil: Aunque hoy nos parezca mentira, «Hoy no me puedo levantar» no fue un éxito inmediato. La discografía CBS no terminaba de apostar por ellos, y el single pasó desapercibido las primeras semanas.
La estrategia: Fue la propia insistencia del grupo, de sus familias (que llegaron a comprar copias para alterar las listas de ventas) y, sobre todo, el boca a boca en las radios lo que obró el milagro. Cuando empezó a sonar en las emisoras, la frescura de su letra – una oda perfecta a la resaca y a la juventud – conectó de inmediato con la Movida Madrileña.
El legado: Este tema no solo salvó la carrera de Mecano antes de que empezara, sino que se convirtió en el himno de una generación, y décadas después, daría nombre a un musical que se estrenó en el Teatro Rialto de Madrid en 2005.
Aunque los separan 25 años de diferencia, Premonición y Hoy no me puedo levantar comparten el mismo ADN: el riesgo. Mecano se atrevió con sintetizadores cuando el público aún no los entendía, y Bisbal rompió su propio molde cuando lo más fácil habría sido repetir la fórmula de sus dos primeros discos.
Hoy, en Cadena Dial, soplamos las velas por esta dos obras de arte que no siguen haciendo cantar a pleno pulmón en el coche, en las fiestas, y por supuesto, a través de tu radio.
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