
Antes de cerrar la compra, las páginas web especializadas en motor como El País Motor o Coches.net coinciden en revisar a fondo el vehículo para evitar averías que pueden suponer un importante desembolso. Estos son los seis aspectos que conviene comprobar.
El primer paso es comprobar que el motor arranca sin dificultad y funciona de forma estable. Ruidos metálicos, vibraciones excesivas, pérdidas de aceite o un humo anormal por el tubo de escape pueden ser señales de que existe algún problema mecánico que requerirá una reparación.
El turbo es una de las piezas más caras de sustituir en un coche diésel. Además, conviene revisar el estado de la válvula EGR y del filtro de partículas (FAP), dos componentes que suelen acumular averías, especialmente si el vehículo ha circulado principalmente por ciudad o ha realizado muchos trayectos cortos.
Otro de los puntos que recomiendan revisar los especialistas es el embrague. Si al conducir patina, hace ruidos extraños o el pedal ofrece un tacto poco habitual, podría indicar desgaste. En muchos modelos diésel también es importante comprobar el estado del volante bimasa, cuya sustitución puede resultar especialmente costosa.
Antes de comprar, es aconsejable solicitar el historial de revisiones para comprobar si se han realizado los mantenimientos recomendados por el fabricante. También conviene verificar que la documentación está en regla y que el vehículo no tiene cargas o incidencias pendientes.
Los kilómetros recorridos deben ser coherentes con la antigüedad y el estado general del coche. Un volante muy desgastado, pedales deteriorados o un interior excesivamente usado pueden hacer sospechar que el kilometraje no refleja el uso real del vehículo.
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