
“Pero en lo que se debe hacer énfasis es en la fotoprotección estricta, ya que los rayos solares UV exacerban la flacidez y las arrugas, por lo que el uso diario de protector solar es innegociable”, subrayó una experta de Womanhood Clinic en una reciente entrevista, alineándose con una corriente creciente en la dermatología.
El envejecimiento cutáneo se acelera en esta etapa debido, principalmente, al descenso de estrógenos. Esta caída hormonal impacta directamente en la estructura de la piel, reduciendo la producción de colágeno, hidratación y elasticidad.
Como explica la dermatóloga Susana Sil, “cuando bajan [los estrógenos], perdemos tres cosas clave: colágeno, elastina y ácido hialurónico”, lo que se traduce en una piel más flácida, seca y con pérdida de densidad. Los datos respaldan este fenómeno: se estima que las mujeres pueden perder hasta un 30 % del colágeno en los primeros cinco años tras la menopausia, lo que explica la aparición más marcada de arrugas y la pérdida de firmeza. Además, la piel se vuelve más fina, reactiva y propensa a las manchas, ya que también aumenta su sensibilidad al daño ambiental, especialmente al sol.
“La cantidad de sueros, cremas y suplementos antienvejecimiento en el mercado no solo es abrumadora, sino que no todos han demostrado ser efectivos”, señala la dermatóloga Andrea Dale Maderal, del University of Miami Health System.
Incluso activos reconocidos como el retinol, aunque útiles, no son soluciones milagro. “Está comprobado que funciona (…) sin embargo, ningún retinol detiene el envejecimiento”, añade la experta. Este cambio de discurso marca un giro: más que “borrar arrugas”, el objetivo pasa a ser proteger, reparar y adaptar el cuidado a una piel biológicamente distinta.
En este nuevo enfoque, la protección solar ya no es un complemento, sino la base del cuidado cutáneo. La Academia Americana de Dermatología insiste en que aplicar protector solar de amplio espectro SPF 30 o superior cada día “puede prevenir nuevas manchas, reducir los signos del envejecimiento y disminuir el riesgo de cáncer de piel”. La razón es clara: el fotoenvejecimiento, el envejecimiento causado por el sol, es uno de los principales responsables de arrugas, manchas y pérdida de elasticidad, y se acumula con los años.