
«¿Te imaginas grabar una canción con tu mejor amigo de toda la vida?», planteaba el propio artista en un vídeo subido a Instagram. Y no era una pregunta realizada por casualidad, porque si hay alguien que sí que lo ha hecho es él. Una historia que comenzó hace muchos años, en el colegio, cuando ambos compartían algo tan simple como esencial: las ganas de pasarlo bien, reírse de todo y no tomarse la vida demasiado en serio.
Sin embargo, la vida avanzó. Cada uno tomó su camino, vivió sus propias historias, sus idas y sus vueltas. Pero el vínculo permaneció intacto. Y con el tiempo descubrieron que, además de la música, compartían otra cosa: una racha un poco desafortunada en el amor.
Fue entonces cuando apareció un tercer amigo, Nano, que puso nombre a lo que ellos ya hacían casi por instinto: «cucarachear». Una forma de reunirse sin tener un plan previsto, reír cuando el corazón está roto y convertir las decepciones en anécdotas compartidas.
Cuando decidieron llevar esa experiencia al estudio, el reto era claro: no querían una canción más, querían hacer una canción que describiera exactamente eso. «Probamos mil voces, mil melodías, nada nos convencía del todo», comenta Yatra en el vídeo, hasta que dieron con la versión final de Cucaracheo.
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