
El lanzamiento venía acompañado en Instagram de un vídeo de animación donde un árbol solitario resiste al viento y la arena en un paisaje árido. Con estética minimalista y cargada de metáforas, las imágenes sugieren introspección, fuerza y resiliencia.
Volver a cantar sobre una rosa no es casualidad. Con Una rosa es una rosa, la madrileña ya exploró este símbolo durante su etapa con Mecano, convirtiéndolo en una metáfora de amor, vida y emoción que ha quedado en la memoria de los fans.
Ahora, con su nuevo sencillo, demuestra cómo los símbolos pueden reinventarse sin perder su esencia, conectando pasado y presente en un mismo proyecto.
Este tema formará parte de un disco que promete propuestas conceptuales y cuidadas, en las que la música y la estética dialogan para construir un universo propio. Tras el lanzamiento, Ana Torroja recorrerá España con su gira 2026, ofreciendo un espectáculo lleno de música y emoción.
Hace tiempo que recorté mis espinas,
hace tiempo que toda mi defensiva la guardé
y se quedó en otro lado.
Son tantas las cosas que han pasado en mi vida,
tantos finales, tantos puntos de partida que sí.
Sin quererlo me han dibujado.
Siento que soy una rosa del desierto,
tan frágil por fuera, tan fuerte por dentro.
Y estoy hecha de capas del tiempo,
si tan solo supieras.
Son tantas las noches enteras, las vueltas que he dado,
todas las huellas que en el camino he dejado.
Unas puertas abiertas, otras que se han cerrado,
todo eso es parte de mí.
Como aquella vez en la playa tirados
cada rincón de mi piel en el que un día lloraron.
Algunos de paso y otros que se quedaron,
todo eso es parte de mí.
Una tormenta en mitad de verano,
una caricia sin tocar con las manos, así.
Tengo claro que me quiero así.
Siento que soy una rosa del desierto,
tan frágil por fuera, tan fuerte por dentro.
Y estoy hecha de capas del tiempo,
si tan solo supieras.
Son tantas las noches enteras, las vueltas que he dado,
todas las huellas que en el camino he dejado.
Unas puertas abiertas, otras que se han cerrado,
todo eso es parte de mí.
Como aquella vez en la playa tirados
cada rincón de mi piel en el que un día lloraron.
Algunos de paso y otros que se quedaron,