
Sin embargo, cuando inició su carrera en solitario, hubo algo que tardó más de lo esperado: su actuación en los escenarios. No fue hasta la publicación de su tercer álbum, Frágil, cuando decidió emprender su primera gran gira sin el respaldo en directo de la banda que le acompañó al estrellato.
En una reciente entrevista con Harper’s Bazaar, la cantante fue clara y honesta al recordar aquel momento. «No me sentía con la confianza de salir al escenario sola en ese momento, pensaba que la gente no me iba a recibir bien», confesó. El peso que conllevaba era evidente. El público seguía asociándola inevitablemente a Mecano, un fenómeno irrepetible en el pop español.
La artista se hacía una pregunta que muchos cantantes han podido compartir alguna vez: «Si la gente quiere con tanta fuerza a Mecano… ¿qué hago yo ahí sin ellos aunque siga cantando esas canciones?». No era una cuestión de repertorio, puesto que los éxitos seguían ahí. Era más una cuestión de identidad y seguridad personal.
Con Frágil, ese tercer trabajo en solitario, llegó también la madurez artística y la serenidad necesaria para afrontar el desafío. La gira supuso un punto de reflexión para la artista madrileña. No solo presentó su propuesta de pop más genuino y encontró su identidad, sino que demostró que el público estaba dispuesto a acompañarla también en esta nueva etapa.
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