
Con su portada podemos ver claramente cuáles son las intenciones de la artista con este proyecto, reducir a cenizas lo que estaba destinado a arder y reposar sobre ellas como símbolo de purificación, algo que se entiende mucho mejor al escuchar el hilo musical completo con el que Leire nos deleita tras meses de preparación.
La apertura del primer disco de Leire Martínez viene dada por un tema que lleva meses acompañándonos y que ya ha dado varias alegrías a la artista, ‘Mi nombre’, que con una magistral composición en la que la artista se priorizó acompañada de una melodía más que pegadiza, abre este proyecto de manera magistral.
Viene acompañada de otros dos sencillos que ya nos habían dejado acercarnos al sonido y la narrativa de ‘Historias de aquella niña’; el primer dueto del álbum, ‘No se me da bien odiarte’, en el que Leire Martínez y Edurne empastan sus voces a la perfección con una canción bañada en ritmos pop con el amor y sus consecuencias como tema central, y ‘Tres deseos’, en el que la protagonista canta a todas aquellas promesas que se llegan a hacer y que resultan estar envenenadas.
La donostiarra se ha tomado la licencia de crear un disco del que poder disfrutar en cualquier momento, algo que se percibe en las melodías con las que ha acompañado sus nuevas letras. ‘¿Será diferente?’ es un gran ejemplo, ya que, pese a que en su letra desea la felicidad de alguien que ya queda atrás y que no supo hacer las cosas como debía, lo hace con un ritmo muy pegadizo en el que sus agudos toman el protagonismo en momentos señalados del mismo.
La segunda colaboración del disco llega de la mano del dúo argentino Miranda! -concursantes de la edición más reciente del Benidorm Fest-, y es, sin lugar a dudas, una de las que más llama la atención del repertorio. Con los sintetizadores y el autotune marcando gran parte del tema mucho más inclinado hacia el estilo propio de los argentinos, ellos y Leire deciden priorizarse en un tema que querrás escuchar una y otra vez.
El ecuador del disco llega dado por ‘Aquella niña’, una balada en la que la artista se canta a ella misma, recordando tiempos pasados, reconfortándose por aquellos momentos que pudieron ser algo más oscuros de lo habitual y cantándose las palabras que le hubiera gustado escuchar cuando apenas era aquella niña que hoy vuelve la vista con orgullo. Y del tema más nostálgico del repertorio da el salto hacia uno de los que más darán de qué hablar, ‘Cabeza de ratón’. Un tema muy rockero en el que hace referencia al poder femenino en la industria musical y que recuerda mucho al sonido de algunas de las canciones más exitosos de la etapa profesional anterior de Leire.
‘Su maldición’ presenta una de las letras más crudas y conmovedoras del álbum, en la que se cuenta la historia de una relación tóxica. «Él quiere deshacer los años en que te marcó la piel, el miedo de mirar a un lado y saber que hoy también», son algunas de las frases utilizadas para contextualizar la historia de una protagonista que, pese a no lograr olvidar por completo los recuerdos, finalmente consigue empoderarse abriendo los ojos y buscando protección.
En ‘Mírame’, una colaboración con Andrés Suárez -que ha tenido un peso fundamental en la creación de este proyecto-, Leire Martínez canta a su marido, a quien conoció gracias a la intermediación del artista gallego, por lo que es un tema muy especial para los tres. A través de las voces de ambos, el tema llega a un punto conversacional que permite conectar con la historia desde un primer momento.
El cierre del álbum viene dado por dos temas que sirven como colofón final a un primer disco redondo. ‘Cosas de la vida’, que refleja el comienzo de una historia de amor cargada de promesas, sueñas e ilusiones en la que lo único que importa es compartir los aspectos más cotidianos del día a día, y ‘Aquí estaré‘, una carta de agradecimiento que la artista dedica a sus seguidores de la manera que mejor sabe hacer, convirtiéndola en canción. En ella habla sobre el cambio que ha dado su carrera en los últimos tiempos, pese a que ella sigue siendo la misma, de todos los momentos que han compartido tanto encima como debajo del escenario y del gran punto de apoyo en el que se han convertido todos y cada uno de sus fans.
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