
Todo surgió a raíz de la pregunta de un oyente, que compartía una curiosa queja familiar: su abuelo no entiende cómo los platos del espacio televisivo parecen cocinarse en apenas unos minutos. A partir de ahí, Buenafuente aprovechó para explicar lo que ocurre realmente detrás de las cámaras, aunque él mismo reconoció entre risas que quizá estaba «pasándose de listo».
Según relató el presentador, el funcionamiento del programa responde a una mecánica bastante habitual en televisión. Existe un equipo que trabaja en paralelo para adelantar parte de las recetas, de modo que Arguiñano pueda mostrar los pasos clave sin que el ritmo del espacio se vea afectado.
«Es muy sencillito, pero con mucha gente y muchas dinámicas», explicó. Mientras el chef desarrolla la receta ante el público, otro cocinero ya ha avanzado previamente la elaboración. Esto permite, por ejemplo, evitar tiempos de espera imposibles en televisión, como los largos minutos de horno que requerirían algunos platos.
El propio Buenafuente puso un ejemplo muy gráfico: cuando se indica que una receta debe permanecer en el horno durante media hora, el programa no puede detener su grabación. Por eso, el proceso ya está adelantado para mostrar el resultado final en el momento adecuado.
Otro de los aspectos que más curiosidad genera entre los espectadores es el destino de los platos que se preparan durante el programa. En este sentido, el humorista confirmó una práctica ya conocida: la comida no se desperdicia.
MÁS SOBRE: