Antonio Banderas

Antonio Banderas sobre la educación de sus hijos: «No les doy cualquier cosa que pidan»

El actor siempre ha buscado que crecieran con los pies en la tierra, evitando una burbuja de lujo

Veronica Orcajo

Antonio Banderas siempre ha tenido muy claro que el privilegio que no debía nublar la realidad de sus hijos. A pesar de haber construido su vida familiar en el epicentro de la fama durante su matrimonio con Melanie Griffith, el actor se esforzó por transmitirles valores de humildad y conciencia social.

En una entrevista a ‘El País’ en 2007, el malagueño reflexionó sobre la importancia de no ceder a cada capricho material, subrayando así su pensamiento: “No les doy cualquier cosa que pidan. No quiero que piensen que el mundo sólo está lleno de casas y coches bonitos”.

La filosofía de Antonio Banderas: valores lejos del glamour hollywoodiense

Para el actor resultaba fundamental que tanto la pequeña Stella como Dakota y Alexander – hijos de Melanie a los que también educó – comprendieran que el lujo de su entorno era una excepción y no la norma general. Convencido de que «el mundo no es Hollywood», Banderas decidió pasar de las palabras a la acción aprovechando sus rodajes internacionales en países como México o Argentina.

Durante esas estancias, el intérprete se encargó de llevar a los niños a conocer entornos vulnerables: «Les he llevado a México y Argentina cuando he estado rodando películas allí para que puedan ver lo que hay y han visto los barrios de chabolas». Esas experiencias buscaban confrontar el privilegio cotidiano con la realidad de millones de familias, fomentando en ellos una visión empática de la sociedad.

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El orgullo de ver crecer a Stella

Dentro de este esquema de disciplina y límites, Banderas no ocultó su satisfacción por los frutos que rendía esta crianza, especialmente al hablar del desempeño académico de su hija Stella, que por aquel entonces tenía 10 años.

«Mi niña, Stella, es una estudiante sobresaliente. No sé de dónde viene, porque ni su madre ni yo lo éramos», compartía con orgullo.

Además destacó la madurez y responsabilidad de la pequeña en su día a día, señalando que «juega con los demás niños pero cuando llega a casa del colegio, se sienta en su mesa y hace los deberes», una muestra clara de que el esfuerzo personal primaba ante todo.

Límites como pilar fundamental

Poner freno a los caprichos no buscaba restringir el cariño, sino enseñarles el verdadero calor del esfuerzo y evitar que la capacidad económica familiar se convirtiera en una solución inmediata a cualquier deseo.

Al final, la premisa de la estrella internacional siempre fue sencilla: disfrutar de los beneficios de su carrera profesional, pero garantizando que sus hijos nunca olvidaran la realidad que existe más allá de los focos.

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