A los 14 años, Antoñito Molina tenía un lugar al que subir cuando necesitaba desconectar: la azotea. Allí, con su guitarra y lejos del ruido de casa, comenzó a escribir algunas de sus primeras canciones. Ahora muchos años después, aquel rincón de la adolescencia vuelve a estar presente en su música y se convierte en una de las claves para entender Destino Felicidad, su próximo proyecto.
El propio artista ha explicado en sus redes sociales que después de salir del instituto comía y estaba deseando de coger la guitarra. Pero había una razón más y es que a las cuatro de la tarde, la siesta era sagrada en su casa. «A las 4 de la tarde o te subes a la azotea o tu padre te tiraba la guitarra por la ventana porque en casa la siesta nunca se perdonaba, era sagrada», explica.
Y es precisamente a ese Antoñito de 14 años al que ha querido regresar para construir las canciones de esta nueva etapa. Un momento de su vida en el que, como él mismo recuerda, todavía no existían para el conceptos como Spotify o las redes sociales. «Con dos acordes y un avión de papel era capaz de soñar lo más fuerte del mundo», comenta el gaditano.
La primera azotea de Destino Felicidad de Antoñito Molina ya tiene nombre y fecha
Ese viaje al pasado ya tiene una primera parada: Superviviente, la canción que inaugura Destino Felicidad y que saldrá este viernes 18 de septiembre. El tema habla de atravesar momentos en los que parece que la luz se apaga para después descubrir que quizá el problema estaba en otro sitio.
La letra también introduce una de la imagen de alguien que ha aprendido a levantar barreras después de las experiencias vividas, pero que todavía está dispuesto a quedarse cuando encuentra a alguien que llega de verdad.
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«Cuántas veces me perdí y te juro que sentí que mi luz de dentro se me había apagado. Menos mal que no era así, me di cuenta y comprendí de que estaba en un enchufe equivocado. Y yo que no creo en la frontera, he puesto muros, bloques y barreras. Pa’ que no entre quien lo vea, quien no se va a agarrar sin que me duela. Porque soy un superviviente, con cicatrices de tanta gente. Y si vienes con todo, quédate y si no te vas, que solo la verdad tampoco se está mal. Porque soy un superviviente, que ya se ha visto así muchas veces. Y si vienes con todo, yo me quedo hasta el final, si no date la puerta y cierre fuerte antes de entrar».