
El propio artista lo explicaba para la revista Elle: «Soy este Sagitario al que le encanta su soledad, mandar en su vida, llevar a cabo lo que quiere, amar mucho a su familia, hijos, amigos y hacer sentir bien a la gente». Y lo curioso es que esa declaración no es algo que ha mostrado recientemente; lleva tres décadas dejando claro entre acordes y versos lo que él es.
Sagitario es fuego, independencia y movimiento constante. Y pocas canciones del cantante explican mejor esa idea que Mi soledad y yo. Lejos de presentar la soledad como vacío, la convierte en un espacio íntimo, necesario para el protagonista de la canción. Es el artista que tiene que aprender a convivir consigo mismo y encuentra en la introspección una forma de avanzar.
Esa misma noción aparece también en Te lo agradezco, pero no, donde el mensaje es claro: saber decir ‘no’ también es quererse. Sagitario no soporta las ataduras que pesan más que el amor, y el madrileño lo canta sin rodeos, marcando límites desde el respeto y la firmeza.
Además, si este signo del horóscopo se caracteriza por su mente abierta y su necesidad de explorar, Looking for paradise es casi un manifiesto. La búsqueda constante, la sensación de no conformarse y la ilusión por encontrar nuevos caminos forman parte del ADN sagitariano como del propio Alejandro Sanz, un artista que ha sabido reinventarse y buscar nuevas formas de seguir con su carrera.
Pero si hay algo que completa ese retrato es el amor profundo hacia los suyos. En Amiga mía, la lealtad y la protección son protagonistas. Es la canción del amigo que cuida, que está incluso cuando duele, que antepone el bienestar de la otra persona por encima del suyo.
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