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Así es la relación actual entre Kiko Rivera e Irene Rosales seis meses después de su ruptura

La expareja mantiene un distanciamiento total tras varios desencuentros

Alba García-Fogeda
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Irene Rosales y Kiko Rivera
Seis meses después de anunciar su separación, la relación entre Kiko Rivera e Irene Rosales atraviesa su momento más delicado. Lo que en un primer momento ambos presentaron como una ruptura cordial, marcada por el respeto mutuo y el bienestar de sus hijas, ha derivado con el paso del tiempo en un distanciamiento absoluto, según se ha contado recientemente en el programa El tiempo justo.

La expareja decidió poner fin a su matrimonio el pasado mes de agosto, conscientes de que la relación estaba al límite. En aquel momento, tanto el DJ como la que fuera su mujer insistieron en que seguirían teniendo una comunicación fluida y una convivencia organizada en lo referente a sus hijas. Sin embargo, la realidad actual parece muy distinta.

Kiko Rivera e Irene Rosales, una relación rota sin intención de recuperarla

Tal y como explicó Jorge Borrajo, director de la revista Semana, la situación entre ambos ha empeorado de forma notable. «Hoy, seis meses después, podemos decir que todo ha saltado por los aires. Ya no hay buena relación. No es que no haya buena, es que no hay relación«, afirmó con rotundidad durante su intervención televisiva.

Uno de los principales focos del conflicto estaría relacionado con decisiones cotidianas vinculadas a las menores. Según se comentó en el programa, uno de los desencuentros surgió a raíz de la intención del hijo de Isabel Pantoja de que su actual pareja, Lola, pudiera recoger a las niñas del colegio, algo que requeriría el consentimiento de Irene Rosales, quien presuntamente se habría negado. Esta situación habría provocado una fuerte discusión telefónica y un posterior corte en la comunicación de ambos.

El deterioro de la relación quedó especialmente reflejado en su último encuentro, que tuvo lugar el pasado 30 de enero, coincidiendo con el cumpleaños de su hija menor. «Eran del viernes pasado. Irene quiso acercarse al colegio para darle un abrazo a su hija y desearle un feliz cumpleaños, aunque ese fin de semana le tocaba disfrutar a Kiko«, se comentó en El tiempo justo.

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No obstante, el ambiente fue tenso. «Fue llegar Kiko y hubo tensión, ni una mirada, ni un gesto, ni una palabra. Absolutamente nada. No es indiferencia, es como si no existiera. Estuvieron así varios minutos hasta que Irene, visto lo visto, decidió marcharse», comentó.

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