testamento vital 

Aumenta el número de jóvenes que deciden hacer su testamento vital: estas son las razones

Los datos no mienten

Jesús Ruiz

El llamado testamento vital es un documento legal en el cual una persona mayor de edad y en plenas facultades mentales deja escritas las instrucciones sobre los tratamientos médicos que desea recibir, o rechazar, ante una situación irreversible o terminal en la que no pueda decidir por sí misma. 

Se adelanta el testamento vital

Si bien es cierto que suele ser un documento que poseen sobre todo las personas mayores de 65 años, según datos oficiales, 1 de cada 10 personas con testamento vital tienen entre 31 y 50 años. Más de 650.000 españoles ya han redactado su testamento vital, una cifra que no para de crecer.

Esto puede venir, entre otros motivos, por la desestigmatización que ha recibido el término de la muerte. Hoy en día sigue siendo un tema tabú y que causa ansiedad a muchos; sin embargo, otros han decidido establecer cómo será su final, aliviando así la carga emocional que les supone este tema.

Otro de los factores que dispara las cifras es la mala experiencia vivida con algún familiar. Muchos tratan de decidir cuál será su final para asegurarse de que sus familiares no pasen con él la mala experiencia vivida anteriormente. 

Otro dato muy llamativo ha sido que el 70% de quienes poseen este documento son mujeres: “Suelen ser cuidadoras, más previsoras y más conscientes del desgaste emocional y físico que implica cuidar a un familiar dependiente”, explica Victoria Castaneyra, una enfermera y registradora de testamentos vitales en un hospital de Lanzarote entrevistada por El País .

Testamento
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Aunque haya recibido un avance, el testamento vital todavía es un derecho poco conocido en nuestro país. Menos del 2% lo tiene. La media nacional es de 13,7 testamentos vitales por cada 1.000 habitantes. La región de Navarra triplica esa cifra: 37,4 por cada 1.000. Sin embargo, en otro extremo, comunidades como Extremadura o Murcia rondan los 3 o 7 por 1.000 habitantes. 

Tras la Ley de Autonomía del Paciente de 2002, cada comunidad autónoma diseñó su propio modelo, desarrollando su propio trámite y grado de accesibilidad. A partir de 2018, Navarra autorizó al personal de trabajo social de los centros de salud para que pudiera formalizar testamentos vitales. De esta forma contaban con que cualquier persona podía hacerlo sin coste, sin desplazamiento y con asesoramiento especializado.

Casos recientes como el de Noelia Castillo, la paciente que recibió la eutanasia este año tras una larga batalla legal, ponen de manifiesto hasta qué punto la voluntad del paciente puede generar debate y disputa. El testamento vital es, precisamente, el documento legal que honra esa voluntad si el paciente no puede defenderla en persona. Además, el testamento vital puede ser cambiado por el paciente, prevaleciendo siempre el último documento firmado.  

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