
Arrancó la charla mostrando su gratitud y alegría por la invitación: «Estoy feliz de estar aquí. No se tiene todos los días«. Sin embargo, la conversación pronto profundizó en la cara B de la profesión y en la delgada línea que separa la figura pública del ser humano.
El mundo de la música es muy sacrificado y son muchos los artistas que han tenido que hacer una pausa en su carrera musical para descansar durante un tiempo. Tan importante es saber frenar, que cuando al intérprete de «Para qué» le preguntan sobre lo que le lleva a decir «basta», tiene clara la respuesta: es la categoría humana. «Yo creo que es la que a veces te obliga a estar en sitios donde no quieres estar pero tienes que estar; por la presión mediática, por los contratos, por muchas cosas», confesó sobre esos momentos en los que el cuerpo pide parar pero los compromisos profesionales aprietan.
Ese choque entre el dolor personal y el show mediático lo vivió en primera persona durante una de las etapas más importantes de su carrera. Tras el fallecimiento de su abuela Joaquina, Blas tuvo que subirse al escenario de Eurovisión frente a millones de espectadores: «Fue muy difícil porque tuve que dar la cara frente a más de 300.000.000 de personas en un momento que para mí era muy personal y quería estar en mi casa debajo de una manta y llorándola. Entonces es complicado».
La figura de su abuela sigue muy presente en su vida diaria. De hecho, al recordar la canción que le conecta directamente con ella, reveló que guardar un recuerdo imborrable: «La tengo en mi muñeca tatuada. Es el único tatuaje que tengo». La composición en cuestión es «Amor eterno», el emblemático tema escrito por Juan Gabriel tras perder a su madre y que inmortalizó Rocío Durcal.
Blas reconoció lo complejo que resulta a veces interpretar o incluso escuchar temas tan profundos: «Juan Gabriel es un artista en mayúsculas que transmite muchas cosas y esta canción era especial«. A pesar de las peticiones de los presentadores para canta un fragmento, el artista admitió que no siempre es fácil controlar el pellizco de la emoción: «A veces se me hace imposible cantarla. A veces cuando te invade tanta emoción y estás temblando y se te van las palabras».
Dejando de lado la emoción más contenida, el artista tiró de sentido del humor para responder a la pregunta sobre cuál es su verdadero punto débil. «Sí lo tengo, y además roto. Bueno, recuperándome», bromeó al recordar la rotura del tendón de Aquiles que sufrió hace un año.
En medio de esa racha de mala suerte, en la que llegó a preguntarse entre risas si lo próximo sería que le cayera un meteorito encima, surgió la magia de la composición con su tema «Aquiles«. Una canción nacida del dolor pero impulsada por el amor de su pareja: «Luego me di cuenta de que a pesar de eso que estaba viviendo, tenía la otra parte de otra persona que me estaba sosteniendo mucho, que era mi chico DAngelo, con el que compuse esta canción».
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