
¡El abrazo eterno de la resiliencia! Cuando el cantante de Isla Cristina compuso este tema en 2012 lo hizo con el corazón encogido y los ojos llenos de admiración. Hace más de veinte años el cantante presentó su canción más solidaria pero… ¡no lo hizo solo! Un grupo de ocho mujeres que habían superado un cáncer de mama estuvieron presentes en la presentación y tal y cómo contó el artista en varias ocasiones, «Mujer de las mil batallas» ha sido inspirada por ocho mujeres de diferentes provincias que superaron la enfermedad.
Carrasco comunicó a los medios que los benefició que se obtuviesen de los ingresos generados por la venta y la cesión de derechos de la canción por el cantante irían destinados a la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).
¡Así cantaba el artista junta a su multitud en el estadio La Cartuja!
Este tema tan especial dejó de ser una canción pop para convertirse en un escudo de guerra y esperanza para miles de pacientes. Diez años después Manuel Carrasco dedicó estos versos a Elena Huelva, una fan que fue diagnosticada de un sarcoma de Ewing a los 16 años.
«Permitidme que se la dedique a Elena Huelva, una amiga que está luchando. Mandémosle toda la fuerza a ella y a toda la gente que está peleando». El público acompañó al cantante mientras «un pasito más, que si se puede», resonaba en el estadio de La Cartuja.
«Mujer de las mil batallas» es una promesa colectiva de que ninguna mujer va a pelear esa batalla sola. Es la música hecha refugio.
¡El grito liberador contra el dolor! Si hay un artista en nuestra música que lleva el compromiso social grabado en la garganta, esa es Rozalén. En 2017 nos regaló La puerta violeta, un retrato crudo, pero profundamente esperanzador, sobre la liberación tras sufrir violencia machista.
La canción arranca en el bosque y usa como metáfora la penumbra de un laberinto sin salida, pero avanza con un ritmo ciego hacia la liberación. La puerta situada en medio de la naturaleza se transformó de inmediato en el símbolo de todas las mujeres que deciden dejar atrás el miedo, sanar sus heridas y recuperar su vida. Rozalén no solo canta, derriba muros.
¡La medicina de la salud! El artista de San Feliú de Llobregat se ha consolidado como uno de los grandes faros del nuevo pop español gracias a su luz y su arrolladora energía. Detrás de sus ritmos festivos late una sensibilidad única para acariciar las zonas más vulnerables del alma humana. Con Libertad, Nil tocó una fibra que el público más joven necesitaba gritar a pleno pulmón.
Un tema que se ha convertido en el gran himno contemporáneo para visibilizar la salud mental, la ansiedad y la importancia de sanar por dentro. Cada vez que escuchamos «explosión de euforia y libertad» es inevitable que pensemos en una liberación emocional y una declaración de independencia.
El catalán nos recuerda que romperse está permitido pero que el verdadero viaje comienza cuando soltamos las cargas y nos damos el permiso de volver a respirar. «Soy como el aire que va a toda velocidad» y el resto del estribillo es un chute puro de la «hormona de la felicidad», una mano tendida en mitad del desierto que te impulsa a saltar y reencontrarte.