
El amor es un viaje lleno de curvas y el último programa de ‘Casados a primera vista’ nos lo ha dejado bien claro. El programa de Telecinco ha vivido una entrega que te deja el corazón, cuanto menos, blandito: desde la alegría pletórica de quienes encuentran su media naranja, hasta la amargura de ver cómo un sueño se desvanece en directo.
La reunión de todas las parejas ha sido el escenario ideal para poner las cartas sobre la mesa y descubrir quiénes vibran en la misma sintonía.
La cara dulce de la moneda vino de la mano de Ana y Luija. Su historia, que se ha ido cocinando a fuego lento durante el programa, nos regaló el momento más romántico de la noche.
Tras una convivencia marcada por el respeto y la timidez, el acercamiento llegó entre ambos en un momento de pura intimidad en la habitación de Luija. Se dieron su primer beso la noche que él se quitó la camiseta para dormir y le pidió a Ana que se despidiera. Desde luego que el beso que se dieron fue, como mínimo, de película.
Mientras ellos celebraban este triunfo, otras parejas del formato como Laura y Lorenzo seguían presumiendo de una química explosiva. Sin embargo, no todo fue de color rosa.
La parte amarga de la moneda la protagonizaron Marc y Ainhoa, cuya relación ha tocado fondo de manera considerable. Entre lágrimas y muchos reproches, la pareja llegó a la ceremonia totalmente rota, confirmando que la distancia física que ya mantenían entre ambos era solo la crónica de una muerte anunciada.
Entre algún que otro beso robado y despedidas amargas, el programa nos sigue demostrando que, en el amor, no hay fórmulas matemáticas.
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