
Esta vez ha sido David Bisbal quien ha puesto el foco en este proceso durante una visita a El Hormiguero. El cantante conversaba con Pablo Motos sobre su experiencia trabajando junto al productor Cheche y sobre las diferencias que puede encontrar un artista cuando graba en determinados estudios.
La conversación comenzaba con una confesión de Pablo Motos: «Nunca he entendido lo de los estudios de grabación». El presentador planteaba así una duda bastante habitual para quienes escuchan el resultado final de una canción, pero no conocen todo lo que sucede antes.
El almeriense recogía el guante y explicaba que, en su caso, la elección del estudio y de los equipos sí puede marcar diferencias. «Me encanta, sobre todo, trabajar con Cheche», aseguraba el artista, antes de destacar el trabajo de su productor y su apuesta por algunos de los estudios más reconocidos.
Un estudio de grabación no consiste simplemente en colocar un micrófono delante de un cantante. Es un espacio acondicionado para grabar, editar, mezclar y producir audio. La acústica tiene un papel fundamental, ya que permite controlar cómo se comporta el sonido dentro de la sala y evitar interferencias externas.
El proceso comienza antes de que el artista empiece a cantar. Se prepara la sesión y se eligen los micrófonos y los equipos que se utilizarán. Después llega la grabación, en la que las voces y los instrumentos pueden registrarse en pistas individuales para trabajar posteriormente con ellas.
La elección del estudio puede estar relacionada con sus instalaciones y con el equipamiento disponible. Los estudios profesionales cuentan con tecnología de grabación especializada, además de espacios acondicionados acústicamente y profesionales encargados de trabajar con el sonido.
El artista almeriense hacía especial hincapié en los micrófonos. «Con los mejores micrófonos, por supuesto que hay una diferencia», explicaba. Una afirmación con la que el cantante ponía sobre la mesa uno de los elementos que intervienen en el resultado de una grabación.
Pero no solo hablaba del equipo. También defendía la importancia de cómo se registra cada instrumento y de los procesos que atraviesa después una grabación.
Uno de los momentos más interesantes de la entrevista llegaba cuando Bisbal comparaba la grabación analógica con la programación digital. El artista reconocía que siente una especial predilección por el sonido de las grabaciones analógicas y explicaba su experiencia al trabajar con instrumentos registrados de esta manera.
«La música analógica que se escuchaba en esos años le pega mil patadas a la programación que actualmente nosotros hacemos», afirmaba.
El cantante hablaba de grabar de forma analógica instrumentos como las cuerdas, los metales, el bajo o la guitarra. También mencionaba la reverb, un efecto que, según explicaba, él había conocido principalmente a través de los plugins utilizados en los ordenadores.
Eso no significa que descarte las herramientas actuales. De hecho, el cantante reconocía que combinar lo analógico con la programación digital también puede ofrecer nuevas posibilidades. «Mola también», comentaba durante la conversación, porque permite conseguir sonidos diferentes a los que se obtenían anteriormente.
Una vez registradas las voces y los instrumentos, la canción todavía no está terminada. Las pistas pueden pasar por un proceso de edición y, posteriormente, por la mezcla. En esta fase se ajusta el equilibrio entre los diferentes sonidos y se incorporan efectos. Después llega la masterización, el último paso antes de que la música esté preparada para su lanzamiento.
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