
Lluch no es nuevo en esto de llevar temas de Aitana al universo Bridgerton. No hace mucho ya había explorado una adaptación en clave de época de Mariposas, la versión española del hit Farfalle de Sangiovanni junto a Aitana, imaginándola también como si pudiera formar parte de la banda sonora instrumental de la misma serie. Aquella reinterpretación, solo con cuerdas y sensibilidad clásica, tuvo muy buena respuesta entre los fans de ambas músicas.
La versión de Superestrella no se limita a un simple arreglo, sino que juega con diferentes escalas y texturas para combinar lo mejor del pop contemporáneo con la sofisticación del período de la Regencia.
Lluch toma cada compás melódico original y lo da una vuelta como si un cuarteto de cuerdas estuviera interpretándolo en un salón lleno de candelabros y vestidos de gala. El resultado mantiene la energía pegadiza de la canción, pero la envuelve en una elegancia que parece sacada de un baile de presentación.
Ese enfoque, mezclar lo moderno con lo clásico, no solo es divertido sino que también subraya la versatilidad para adaptar la música de Aitana a otro registro. Un tema que arrasa en listas y redes sociales puede, con un giro creativo, convertirse en una pieza que encaje en una serie de época. Superestrella se ha convertido en un fenómeno no solo por su presencia en las listas españolas, sino por cómo ha trascendido estilos y escenarios.
Y es que en Los Bridgerton ya se ha convertido en tradición reinterpretar éxitos actuales en forma de versiones instrumentales, desde Ariana Grande hasta Billie Eilish, aportando un contraste fascinante entre épocas. La propuesta de Pablo Lluch se suma a ese repertorio, en una propuesta que muestra cómo la música puede ser un puente entre épocas distantes y estilos aparentemente dispares.
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