
El concierto comenzó con unos minutos de retraso sobre la hora prevista, pero la espera no enfrió el ambiente de una sala llena. Mi nombre abrió la noche, una elección nada casual. Tras interpretarla, la donostiarra tomó la palabra y dejó uno de los titulares de la noche. Reflexionó sobre la desinformación y la manera en la que, en ocasiones, se construyen ciertos titulares que no tienen nada que ver con lo que la cantante dice.
«Entendiendo la necesidad de que la gente entre en tu noticia y no en la de al lado y entendiendo que el periodista tiene un jefe, que probablemente le exija determinados titulares… más allá de la empresa a la que representemos, somos personas y está en nuestras manos actuar de una determinada manera y no de otra», explicó.
Y fue clara: no volverá a contestar preguntas relacionadas con su salida de La Oreja de Van Gogh. «No quiero dar pie a titulares que no firmo». La sala respondió con un aplauso cerrado.
Durante las dos horas de show, el repertorio alternó canciones de su nuevo trabajo, Historias de Aquella Niña, con temas que forman parte de su pasado en La Oreja de Van Gogh, porque sí, ella las puede seguir cantando en directo. No se me da bien odiarte, Tres deseos, Tonto por ti, El ruido o Su maldición fueron asentándose en directo, mostrando una Leire cómoda, segura y muy consciente de lo que quiere contar en esta fase.
Uno de los primeros momentos especiales fue la aparición de Edurne, que se subió a cantar la colaboración que ambas tienen. La complicidad entre ambas fue evidente y el público celebró el dueto con entusiasmo.
Más tarde llegó Andrés Suárez, que antes de cantar Mírame le dedicó unas palabras que retratan bien el momento profesional que atraviesa: «Desde hace dos días que salió su disco, este país gana a una de las más grandes hacedoras de canciones. Con todos ustedes, la compositora, la letrista, Leire». El gallego estaría en el escenario junto al marido de la cantante, con el saxofón, en uno de los momentos más emotivos de la noche, que concluyó con un bonito beso.
La parte más contenida del concierto llegó con Jueves, interpretada en formato acústico, sentada y acompañada únicamente por un violín. Tras la canción, que remite a los atentados del 11M en Madrid, la artista quiso enviar ánimo a las víctimas de los recientes accidentes en Adamuz y en Rodalies, en Barcelona. Mencionó especialmente a un maquinista que tenía entradas para asistir al concierto y que falleció antes de poder hacerlo. Su familia estaba presente en la sala disfrutando de la noche.
Antes del tramo final, Leire dedicó unos minutos a agradecer públicamente a los compositores que han participado en el disco: Gonzalo Hermida, María Pelae, Alba, Carlos Marco, Pablo Rouss, Carmesí o Manel Navarro, entre otros, subrayando que sin esa ayuda el álbum no habría sido igual. También mencionó a Abraham Mateo y a Andrés Suárez, reforzando la idea de equipo detrás de este proyecto.
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