
No se trata de ver mejor o peor, sino de una preferencia natural que influye en actividades tan cotidianas como encuadrar una foto, apuntar con precisión o incluso elegir el lado desde el que observamos algo de manera instintiva.
Conocer cuál es tu ojo dominante puede resultar útil en distintos ámbitos: desde deportes como el tiro con arco, el golf o el pádel, hasta tareas creativas como la fotografía o el dibujo. También puede ayudarte a entender por qué tiendes a mirar por un agujero, un visor o una mirilla siempre desde el mismo lado sin pensarlo demasiado.
La dominancia ocular es un fenómeno neurológico. El cerebro, al recibir información de ambos ojos, suele preferir la de uno de ellos para obtener una referencia más estable.
Existe un método muy sencillo y rápido para identificar tu ojo dominante desde casa. Solo necesitas tus manos y un punto fijo frente a ti.
Este truco funciona porque, al ver donde está el objeto centrado, sabes qué ojo utiliza tu cerebro como referencia principal.
Descubrir tu ojo dominante no implica ningún diagnóstico ni revela problemas de visión. Es simplemente una característica más de tu sistema visual, tan normal como ser diestro o zurdo.