
Curiosamente, la propia Satrapi ya exploró esta bellísima y trágica idea en otra de sus obras maestras, Pollo con ciruelas, donde el protagonista, un músico apasionado, decide dejarse morir simplemente porque le rompen su instrumento más preciado y, con él, se rompe su alma.
Esa capacidad que tiene el dolor por desamor para detener el mundo y dejarnos sin aire es el motor de las canciones más bellas, intensas y universales de nuestro repertorio. En Cadena Dial llevamos décadas acompañando esos momentos en los que el pecho duele de verdad, sirviendo de refugio para los corazones que laten a contracorriente.
Si tuviéramos que ponerle música a la trágica realidad de un corazón roto, estos himnos de nuestra música explicarían perfectamente lo que sintió la artista franco-iraní:
Cuando revolucionó la música en español cantando aquello de «¿quién me va a curar el corazón partío?», no estaba usando una simple metáfora. Sus letras siempre han entendido que una ausencia o una ruptura te deja físicamente desarmado, flotando en la deriva.
Canta con las vísceras en la mano para gritarle a la persona amada que, si se marcha, se lo lleva todo
Devuélveme la vida
Devuélveme la vida
Recoge la ilusión
Que un día me arrancó tu corazón
Y ahora
Devuélveme la vida
Devuélveme la vida
Esconde en tu cajón
Los recortes de amargura
De mi amor
Y ahora
Cuando estabas junto a mí
Nuestra luz era celestial
Qué más podía pedir
Encontré la felicidad
Sin aviso
Nuestro paraíso nos dejó
Y ahora tu recuerdo
Me hace sombra al corazón
Vas a quedarte
Porque te juro que esta vez voy a cuidarte
A nuestra historia le hace falta una segunda parte
Aunque nos digan que eso nunca sale bien
Vas a quedarte
Yo haré de todo por volver a enamorarte
Yo tengo miedo porque nunca pude reemplazarte
Y si lo intentas, te prometo que esta vez, vas a quedarte
Por más que lo intento
No encuentro tus pasos, en esta dirección
Te siento y te pierdo, me duele este infierno
Saber que termino
Que tengo el corazón hecho cenizas
Creímos que la llama era infinita
Pudo ser de los dos, pudo ser pero no
Nos cansamos del dolor
Nunca me equivoco
Te embobas siempre mirando su foto
Si estás serio, yo lo noto
Tirita pa’ los corazones rotos
Ya lo sé, baby, que estás triste
Pero un corazón roto se arregla
Estás cansada de falsas ilusiones
No hay nadie que la comprenda
Es triste ver la noche si no estás
No puedo más, no quiero más
Te fuiste antes de tiempo, sin hablar
Sin explicar, y ya no estás
Tú eras el amor de mi vida
Mi causa perdida
No quiero entender
Hoy en mi ventana brilla el Sol
Y el corazón se pone triste contemplando la ciudad
Porque te vas
Como cada noche desperté, pensando en ti
Y en mi reloj todas las horas vi pasar
Porque te vas
Miro tus ojos y no eres feliz
Y tu mirada no sabe mentir
No tiene caso continuar así
Si no me amas, es mejor partir
Adiós, amor
Me voy de ti
Y esta vez, para siempre
Me iré sin marcha atrás, porque sería fatal
Porque no te bese en el alma
Cuando aún podía
Porque no te abracé la vida
Cuando la tenía
Y yo que no me daba cuenta
Cuanto te dolía
Y yo que no sabía el daño que me hacía
Cómo es que nunca me fijé
Que ya no sonreías
Y que antes de apagar la luz
Ya nada me decías
Que aquel amor se te escapó
Que había llegado el día
Que ya no me sentías, que ya ni te dolía
Lo que empecé a vivir en primavera,
Me di cuenta de lo que era
Ayer mientras me despedía.
Cerré los ojos y al tragar saliva,
Aquel hombre se me iba
Como espuma de cerveza
Pasaste por mi lado y no te supe, no te supe ver
Arráncame, y enrédate conmigo, y rómpeme el vestido
Cansemos hasta a los amaneceres.
Me desperté con el sol en la cara,
Y las arrugas de mi cama eran las que más me pedían
La letra pone voz a esa sensación médica real de la que habla la ciencia: sentir que, si la otra persona ya no está para sostenerte, tu propio cuerpo se vacía y deja de funcionar.
Marjane Satrapi se ha ido a reencontrar con su gran amor, dejándonos un legado imborrable de viñetas, valentía, libertad y, sobre todo, una sensibilidad desbordante.