
Ahora, años después, el cantante ha desvelado en 100% Únicos de Cuatro que detrás de esta canción de El Canto del Loco hubo una historia que le ocurre a miles de jóvenes por las noches cuando se les niega la entrada a las discotecas por la vestimenta.
El cantante madrileño intentó entrar a la discoteca Empire y se encontró con los clásicos dress code de las salas de fiestas que deciden quién entra y quién no. Él llevaba «unos pantalones de skate por aquí, con unos calcetines por aquí y unas zapatillas» y actitud de sobra. Pero aquella noche solo una de esas cosas parecía importar en la puerta. Lo que no pasó por la puerta del club terminó colándose en la historia de la música.
«Nos dijo que aquello no era un skate park, que era una discoteca», recuerda ahora el artista sobre aquella noche en la conocida sala del Paseo de la Castellana. Lo más surrealista llegó apenas unos minutos después. Cuando el portero se dio cuenta de que estaba dejando fuera al cantante de El Canto del Loco, cambió completamente de actitud: les ofrecieron entrar, mesa incluida y hasta botellas.
Pero Dani Martín y sus amigos ya habían tomado la decisión de marcharse. Y, probablemente, fue lo mejor que podía pasar. Porque de aquel momento incómodo, de esa sensación de quedarte fuera por la ropa que llevabas puesta, terminó naciendo uno de las canciones más reconocibles de los 2000.
Lo que empezó como una historia casi anecdótica acabó transformándose en una metáfora sobre las etiquetas, las apariencias y la necesidad constante de encajar. Dani Martín explicó en el programa que Zapatillas hablaba realmente de la libertad de ser uno mismo sin sentirse juzgado por cómo viste, qué música escucha o qué ambiente frecuenta.
@aripoprockindie El Canto del Loco – Zapatillas ❣️ #parati #musica #rock #pop #elcantodelloco ♬ 10 minutes, meditation, sleep, mindfulness, night(951759) – Gloveity
«Qué más da cómo vayas vestido, qué más da la música que te guste», reflexionaba el cantante. Y esa idea conecta perfectamente con frases de la canción como «Que no me miren mal al pasar» o «Me da pena tanta tontería, quiero un poquito de normalidad».
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