
El problema no es nuevo y sigue ocurriendo con frecuencia. Estas monedas tienen un diseño, tamaño o color muy parecido al euro, lo que hace que pasen desapercibidas en pagos rápidos, especialmente en bares, tiendas o máquinas automáticas.
Muchas de ellas, sin embargo, tienen un valor mucho menor, lo que provoca pequeñas pérdidas que, sumadas, pueden terminar siendo importantes.
Muchas de las monedas son muy parecidas a las de 2 euros de la Unión Europea. Entre las más habituales destaca la lira turca. Su aspecto bimetálico, con centro dorado y aro plateado, es muy similar al de la moneda de 2 euros, aunque su valor real es de apenas unos céntimos.
A estas se suman otras detectadas en años anteriores, como el dirham marroquí o monedas de países como Jamaica o México, que también presentan similitudes llamativas con el euro.
No siempre hay mala intención. En muchos casos, estas monedas circulan por simple error. Pasan de mano en mano hasta que alguien detecta que no son válidas en España. Se produce así una especie de cadena de despistes: una persona paga sin darse cuenta, quien recibe el dinero tampoco lo detecta y la moneda continúa circulando.
Sin embargo, también puede haber casos intencionados, especialmente en situaciones de pago rápido donde es más fácil que el engaño pase desapercibido.
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