
Se trata de una forma de describir a los menores que acumulan tantas actividades y exigencias que apenas disponen de momentos sin obligaciones. La Cadena SER ha recogido recientemente la advertencia de la experta en educación y psicología Catherine L’Ecuyer sobre esta sobrecarga infantil.
La imagen es fácil de reconocer: colegio por la mañana, deberes por la tarde, inglés, música, deporte, clases de refuerzo… y, cuando parece que el día ha terminado, todavía queda alguna tarea pendiente. Tener actividades no es negativo por sí mismo. El problema está en la falta de equilibrio y en que el niño no tenga prácticamente ningún momento para decidir qué quiere hacer.
Según la información difundida por la Cadena SER, Catherine L’Ecuyer ha llamado especialmente la atención sobre las agendas infantiles excesivamente llenas y sobre el papel de las extraescolares en edades tempranas. La experta plantea que entre los 0 y los 6 años el juego y el desarrollo de vínculos afectivos tienen un papel fundamental.
La cuestión, por tanto, no es contar cuántas actividades hace un niño cada semana, sino observar cómo encajan en su día a día. Una extraescolar puede ser una experiencia positiva si el pequeño disfruta con ella, pero puede convertirse en una fuente de presión cuando se suma a demasiadas obligaciones y reduce prácticamente a cero su tiempo de descanso.
Los niños también pueden experimentar estrés y ansiedad. Un estudio publicado en la Revista de Psicología Clínica con Niños y Adolescentes recoge entre los posibles estresores infantiles cuestiones relacionadas con el ámbito escolar, como el exceso de deberes y actividades extraescolares, las exigencias académicas o determinadas dificultades de relación.
Además, el estrés no siempre se manifiesta de la misma manera que en un adulto. El especialista de Psicología Amorebieta señala que los niños pueden expresar su malestar de formas diferentes y que, ante determinadas situaciones, pueden aumentar su necesidad de moverse o hacer cosas.