David Bustamante

David Bustamante y la cara oculta de la fama: «No hay intermedio. Es del todo a la nada»

El artista cántabro reflexiona sobre el peaje emocional del éxito y el valor de mantener los pies en la tierra

Veronica Orcajo

Los escenarios se apagan y el fervor del público se disipa en el aire. Mientras tanto, la realidad cotidiana regresa con una fuerza arrolladora. David Bustamante se ha sincerado en el canal de Bund sobre el peaje emocional que supone la exposición mediática de primer nivel, reflexionando sobre el drástico contraste entre la euforia del escenario y la soledad que aguarda tras el espectáculo.

David Bustamante: del vértigo de las multitudes al silencio del hotel

Cuando el artista de San Vicente de la Barquera rememora los momentos más multitudinarios de su trayectoria profesional, no duda en poner sobre la mesa la compleja gestión psicológica que requiere su profesión: «He tenido la oportunidad de cantar al Papa, Santiago Bernabéu, frente a 500 millones de personas que nos estaban viendo en streaming. Pues yo quería grabar un disco, sí lo grabé, vendí un millón de copias. En dos meses me cambió la vida de tal manera».

 

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Sin embargo, ese triunfo masivo conlleva un reverso amargo que el cantante describe con absoluta crudeza: «Del estruendo maravilloso de que miles de personas griten cuando te ven salir a un escenario y vuelves a la más absoluta soledad y silencio ensordecedor que es la habitación de un hotel». El cantante afirma que en esta industria «no hay intermedio, es del todo a la nada», una montaña emocional que, según explica de forma indirecta, suele derivar en episodios de depresión, dependencias y momentos de gran oscuridad para muchos profesionales de la música.

 

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La disciplina de la obra como escudo protector 

En un momento de la entrevista el artista indagó en las raíces que le permitieron mantener los pies en la tierra tras el fenómeno de Operación Triunfo. Sin duda fue un momento idóneo que le sirvió para señalar a sus orígenes humildes. Más concretamente, Bustamante relató que comenzó a trabajar en la construcción a los 14 años, una dura experiencia que le enseñó «lo que costaba ganarse un duro, el saber lo que era la responsabilidad, levantarse a las 8 de la mañana hasta que se terminaba el tajo».

@elpelisoro En OT 1 cualquier actuación tenía un toque especial ✨ ¿recordabais esta de Álex, Javian y Bustamante? @childhood_2000s_ #infancia #nostalgia #2000s ♬ sonido original – elpelisoro

Haber madurado entre andamios a una edad tan temprana le dotó de una resistencia inquebrantable. El intérprete revela indirectamente que, en los días más agotadores de promoción o gira, siempre comparaba el esfuerzo exigido por el espectáculo con la dureza del trabajo físico en la obra, una perspectiva que le dio la fuerza necesaria para aferrarse a su carrera.

«Me hice hombre muy joven. Entonces a mí no me costaba estar viajando sin dormir, sin ganas. Había momentos no. Porque tenía una comparativa que digo, de aquí no me baja nadie. Muchos me tienen que empujar para que yo me caiga de este tren. Tenía ese hambre».

Raíces familiares de Bustamante para esquivar las trampas del éxito 

La popularidad irrumpió en su vida a los 19 años de forma arrolladora, lo que le hizo tomar la decisión de blindar su entorno diario con personas de su máxima confianza.

En la actualidad, su padre y su hermano se encargan de gestionar sus finanzas, su otro hermano trabaja como su manager y su asistente personal es su amigo de la infancia desde los cinco años.

Para el cántabro, el auténtico secreto para sobrevivir a las luces de la fama consiste en esquivar los halagos vacíos y rodearse de un círculo sincero. En ese sentido, Bustamante destaca la importancia de tener a su lado a personas reales que sepan cantarle las verdades:  «El secreto es alguien que te diga chaval, vete al carajo o bájate los humos». Gracias a esa mirada honesta, el artista asegura haber mantenido los pies en el suelo para continuar disfrutando de la música tras más de dos décadas de trayectoria. «Hay que tener gente de verdad que te mire a los ojos y que te pare. No que te celebre y te aplaude cada cosa que hagas».

Gracias a esa visión centrada y al valor que le otorga a sus raíces, Bustamante continúa celebrando más de dos décadas de carrera sobre los escenarios manteniendo intacta la pasión del primer día.

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