
El amor no siempre entiende de geografía. Ya sea por motivos profesionales, giros del destino o circunstancias de la vida, son muchas las historias que se ven obligadas a lidiar con los kilómetros de por medio. Hacemos un viaje por esos grandes himnos románticos de artistas como Luis Fonsi, David Bisbal, Alex Ubago, Juanes, que nos enseñaron a amar sin importar el mapa.
Por suerte, la música siempre ha sido el puente perfecto para acortar esas distancias y recordarnos que, cuando los sentimientos son verdaderos, el espacio físico pasa a un segundo plano.
Si hay una voz en la música en español que ha sabido cantar a la melancolía y a la nostalgia de la distancia, esa es la de Álex Ubago. Con este clásico instantáneo, el cantautor donostiarra firmó un poema hecho canción para todas aquellas personas que extrañan la presencia física de su pareja pero mantienen intacto el compromiso y la promesa de cuidado mutuo. Un tema que reconforta el alma cuando la persona que amas no está cerca.
Pocos feudos musicales han logrado transmitir tanta complicidad y calor como esta colaboración estelar liderada por Luis Fonsi junto a David Bisbal, Aleks Syntek y Noel Schajris. Aquí estoy yo es un verdadero bálsamo que envía un mensaje alto y claro al ser amado: la promesa inquebrantable de estar ahí para sostenerle y acompañarle, sin importar los obstáculos o la lejanía.
A principios de los años 2000, Juanes y Nelly Furtado unieron sus voces en un dueto mítico que capturó como ningún otro la esencia de los amores a distancia. ¿Quién no ha mirado una imagen en el teléfono o en la mesa cuando echa de menos a alguien? La canción plasma a la perfección esa sensación de refugio y nostalgia donde un simple retrato se convierte en el único consuelo para aguantar la espera hasta el próximo reencuentro.
Firmada por el talentoso Carlos Lara e inmortalizada por la inconfundible voz de Ricky Martin, esta balada es una de las composiciones más desgarradoras y honestas sobre el dolor que provoca la ausencia. Un auténtico clásico de los noventa que retrata el dilema interno entre intentar pasar página cuando hay tierra de por medio o rendirse al inevitable recuerdo de quien dejó una huella imborrable en el corazón.
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