
La manchega acudió al pódcast Txirula, donde repasó sus inicios musicales y sorprendió al revelar que su primer contacto con el mundo artístico llegó en un entorno muy común entre muchos artistas, la iglesia: «Y, por supuesto, también pertenezco a ese grupo de personas que empezamos cantando en la iglesia«, afirmó, añadiendo un matiz muy personal sobre su historia familiar: «Encima yo soy hija de cura; mi padre fue sacerdote durante diez años, y yo no puedo decir que ese cura no es mi padre, porque sí».
Lejos de limitarse a la música religiosa, también explicó que su educación sonora estuvo marcada por estilos muy distintos, especialmente por el rock urbano y el punk.
En ese sentido, reveló que el primer concierto al que asistió en su vida fue de Los Suaves, una experiencia que dejó huella en ella y que refleja el tipo de sonidos que también moldearon sus gustos. A partir de ahí, mencionó una larga lista de bandas que formaron parte de su adolescencia y que escuchaba con entusiasmo: Extremoduro, Platero y Tú, Boikot, Eskorbuto e incluso Kortatu: «También lo escuchaba y lo bailaba», recordó.
Estas palabras forman un perfil musical construido entre dos mundos aparentemente opuestos: por un lado, la tradición coral ligada a la iglesia; por otro, la energía rebelde del rock.