
Las glándulas anales son pequeños sacos situados a ambos lados del ano del perro que producen un líquido con un olor muy fuerte, parecido al pescado. Esta sustancia se libera naturalmente al defecar como forma de comunicación entre perros.
El problema surge cuando estas glándulas no se vacían correctamente, quedan demasiado llenas o se inflaman. Entonces el perro puede soltar esa secreción sin control o con dolor, y eso provoca un olor intenso y desagradable. Entre las señales más habituales están:
Este tipo de problema es bastante común, sobre todo en perros pequeños, con sobrepeso o heces blandas, y suele resolverse con la ayuda del veterinario.
Si el olor a pescado viene de la boca, puede indicar enfermedades dentales, según especialistas en animales como Experto Animal. La placa bacteriana, el sarro y la gingivitis generan compuestos volátiles con olores fuertes que a veces se describen como ‘a pescado’.
Cuando el aroma a pescado parece provenir de la orina, una infección del tracto urinario es una de las causas más habituales. Estas infecciones, provocadas por bacterias que no deberían estar allí, no sólo cambian el olor sino que suelen acompañarse de síntomas como orinar con dolor o con más frecuencia.
En las perras, este tipo de olor también puede estar relacionado con infecciones vaginales o incluso con una piometra, una infección uterina grave que requiere atención urgente.
Un cambio repentino, intenso o persistente del olor de tu perro nunca debe ser ignorado. Si el mal olor:
…entonces es momento de pedir una revisión veterinaria.