
Mientras que en el cine los adioses suelen ser implacables, en nuestra música somos mucho más fans de los “hasta luego”. A diferencia del director de cine, nuestros artistas favoritos prefieren el punto y aparte. Esas pausas necesarias para respirar, vaciar la mochila y volver a llenarla de canciones. Hoy repasamos esos parones temporales que, lejos de ser un final, fueron el impulso para regresar con más fuerza que nunca.
El artista decidió poner un freno en su carrera tras finalizar su exitosa gira internacional La Cuarta Hoja en 2024. Pablo comunicó oficialmente que se iba a alejar de los escenarios de forma temporal para descansar, buscar inspiración y vivir un día a día normal que le permita componer nuevas canciones desde la calma.
En cuanto a los motivos del parón, el artista se mostró muy claro en cuanto a la necesidad de parar y desconectar. “Necesito barbecho, necesito volver a escribir sin toda la prisa”.
Para @pabloalboran, el silencio es el mejor momento de un concierto #AlboránEH pic.twitter.com/DLe2guOPTq
— El Hormiguero (@El_Hormiguero) April 11, 2024
“Vivir experiencias para poder cantar sobre ellas”. Una cosa está clara: para el músico, la desconexión es vital para su proceso creativo, y más, tras años de mucho trabajo, recalcó que “quería vivir un poco para poder contar cosas nuevas”. Otra de las prioridades para el malagueño es reencontrarse consigo mismo y pasar tiempo con los suyos: “Quiero estar con los míos, viajar por placer, no por trabajo, y ver la vida desde el otro lado, desde la normalidad”.
La expectación era máxima y Malú no defraudó. Después de que en 2019 anunciase su retirada temporal de los escenarios debido a una lesión de tobillo y a su posterior maternidad, y tras tres largos años, la jefa del pop español volvió a pisar las tablas por la puerta grande con el inicio de su esperada gira Mil Batallas Tour.
La madrileña se mostró visiblemente conmovida durante el concierto compartiendo con sus seguidores lo mucho que había extrañado la adrenalina en directo y el calor de su gente. “Siento en el alma no poder seguir compartiendo con vosotros esta gira que tantos momentos maravillosos nos ha dado”, comunicaba con tristeza por aquel entonces.
No obstante, la larga espera hizo que la artista arrancase el concierto con un emotivo discurso: «Me gusta que estemos aquí en una burbuja para olvidarnos de todo. Venimos de unos años muy duros y ahora tenemos la suerte de volver a estar disfrutando de la música« .
Con su arrolladora presencia escénica, Malú dejó claro que ha vuelto para quedarse, rugiendo con más fuerza que nunca y demostrando que las “mil batallas” libradas solo la han hecho más fuerte.
En la década de 2010, la cantante irunesa decidió que era momento de alejarse de los focos, hacer un alto en el camino para recuperar el equilibrio, tomar distancia de la presión de la industria y reencontrarse con su verdadera esencia creativa antes de dar paso a nuevos proyectos musicales.
Amaia reconoció que el ritmo de los últimos años le exigía una desconexión total para poder sanar por dentro. Se sinceraba cuando decía que “necesitaba un parón para meditar, para ver las cosas con distancia y saber hacia dónde quiero ir”.
En una entrevista que dio en 2014 a Telecinco la artista explicó a Jordi González que cada disco es un reto y lo enfrenta con la misma ilusión. “Después de tres años de silencio, veo que la gente está ahí y está esperando mis canciones, para mí ese es el éxito”.
“Después de 15 años de mi productividad, llega mi descanso de guerrera”. La cantautora albaceteña decidió hacer un paréntesis en su carrera musical tras encadenar años de giras muy intensas y un contacto ininterrumpido con su público. Anunciaba que el 1 de enero iba a parar, reflexionar, masticar y digerir todo lo que le había ocurrido en todos estos años.
En sus declaraciones, la artista se ha mostrado firme a la hora de defender la importancia de bajar el ritmo y ha respaldado también a compañeras de profesión que, como India Martínez, ha tomado la misma decisión. Rozalén por otro lado normalizaba la necesidad de frenar en seco cuando la rutina satura el día a día: “Creo que todos lo necesitamos”.
Tanto Rozalén como su inseparable compañera de escenario, Beatriz Romero, coinciden en que este vacío de conciertos servirá para oxigenar su propuesta artística. Romero definió este momento como “un descansillo para venir con más fuerza y seguir gozando mucho”.
El director cinematográfico se despide habiendo cumplido con creces su misión de hacernos soñar en la pantalla grande. Su adiós definitivo es sinónimo del merecido descanso. Por suerte para nosotros, en el universo de la música en español la historia se escribe de otra manera.
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