Antoñito Molina

De los rincones favoritos de su infancia a su pasión como cofrade: Así es un día con Antoñito Molina

El artista muestra su lado más cercano

Adriana Díez

Antoñito Molina protagoniza un vídeo muy especial en el que ha querido mostrar a sus seguidores cómo sería un día con él. De esta forma, el artista nos sumerge en los lugares más íntimos e importantes de su pueblo natal, Rota (Cádiz), así como en los recuerdos de su infancia que a día de hoy le siguen acompañando en su interior.

Así es un día con Antoñito Molina

El recorrido comienza en uno de sus rincones favoritos del municipio, donde recuerda su pasado. Allí revive momentos cotidianos como los días tras el instituto, cuando él y sus amigos terminaban bañándose juntos y disfrutando de la vida en la calle. Molina destaca precisamente esa infancia «de buen callejero», marcada por la libertad de la localidad y la cercanía con su entorno familiar, especialmente con su madre, con quien pasó gran parte de su niñez.

Uno de los pilares de su vida fue su entrada en la música desde muy pequeño: «Cuando yo me apunto a la banda tengo 8 o 9 años, en mi primera Semana Santa voy con los zapatos de la comunión». Y en este sentido, reconocía que sin la Semana Santa y el Carnaval de Cádiz probablemente no se habría dedicado a este mundillo.

Otro de los lugares más simbólicos del vídeo es el conocido «banco del Club de los Soñadores», un espacio donde él y sus amigos escribieron sus nombres cuando eran niños y jugaban al fútbol.

Ese banco representa su infancia y su forma de entender la vida, además de un lugar donde nacieron unos sueños que con el tiempo ha ido cumpliendo, como cantar a la Esperanza de Triana o convertirse en pregonero del Carnaval de Cádiz. Por último, el intérprete también repasaba momentos que nunca imaginó experimentar, como compartir escenario con figuras muy reconocidas del flamenco o ser telonero de Manuel Carrasco, a quien admira profundamente.

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