
Hoy desde Cadena Dial recopilamos algunas de ellas, para ayudarte a recordarlas y que puedas disfrutarlas de nuevo. ¡Aunque seguro que no las habías olvidado!
«Te lo juro que aunque duela y se desangren hoy mis venas, te voy a olvidar, te arrancaré de mi memoria, serán los labios de otras bocas donde borraré tu historia. Te voy a olvidar, aunque el puñal de tus mentiras esté quitándome hoy la vida, te lo juro que es verdad, que te voy a olvidar».
«Tú me das todo, me das fuerza, me das alas, tú, mi aventura, mis ganas de amar. No te atrevas a olvidarme y a dejarme sin tus besos, no me digas que te llevas cada uno de mis sueños, no te atrevas a decirme, a la cara, que lo siento para luego convencerme de tu arrepentimiento. No te atrevas, no te atrevas a olvidarme ni me vengas con que necesitas tiempo».
«Fue como un cuento, pero en realidad quisimos ir tan lejos, viviendo sin frenos sobró velocidad. Si cada día te echo más de menos, te quiero cerca, pero estás tan lejos, me duele, pero si te soy sincero creo que olvidé olvidarte. Para encontrarte yo siempre me pierdo, cuando te busco entre nuestros recuerdos, me duele, pero si te soy sincero creo que olvidé olvidarte».
«Me olvidé de soñar mientras lanzaba piedras a la luna con la fuerza de una lágrima, me olvidé despertar a la voz de tus caricias mudas, quisimos buscar a oscuras la luz que no vimos nunca, nunca. Me olvidé respirar, como un beso bajo el agua, me olvidé respirar, al sentir dejarte atrás, no hay oxígeno de más, no hay palabras, ya no hay tiempo, no puedo más».
«Fue tan fácil despedirme y tan difícil alejarme, era lo correcto decirnos adiós, nuestro barco se perdía, nuestra historia naufragaba y me quedé esperando el viento a mi favor, y aunque nos quede una ilusión, olvídame. Borra la foto de los dos, olvídame, que se te olvide esa canción que te canté, que se te olvide hasta el perfume de mi piel, olvídame».
«Vi llegar la felicidad cuando comenzamos a pintar, un cuadro tan real, amando con pincel y no esperé jamás que al abandonar me mancharías la vida que quería ilustrar. No me queda más que perdonarte, borrar y olvidar en la oscuridad de los colores al verlos llorar, dejando el lienzo en el que ya no te puedo amar».
«He dejado libre y en oferta el otro lado de la cama, cuelgo la vergüenza en el armario, tengo que olvidar tu drama, pero no consigo rematar a tu fantasma, no me queda más remedio ni salida que seguir gritándote y gritándote que vuelvas».
«Qué bien te queda la mentira, pero yo ya no caigo en eso, sigo sangrando por la herida, pero el tequila cura eso, y eso. Ya se me olvidó, ya sufrí, ya bebí, ya lloré, se me olvidó, no recuerdo, repíteme tu nombre que ya lo olvidé. Sé que me llamas todos los días, que no estaré, te lo prometo, ya se me olvidó, no recuerdo, repíteme tu nombre que ya lo olvidé».