
Entre las muchas anécdotas compartidas, el artista revivió el germen de uno de los mayores himnos de su carrera: «La camisa negra». Juanes recordó cómo la inspiración le pilló durante una visita familiar a su ciudad natal. «Lo escribí en la casa de mi mamá en el comedor. Estaba de visita en Medellín, tenía un ordenador con una interfaz pequeñita, mi guitarra y los audífonos. Tengo la imagen fresca en el comedor, sin mantel, una mesa de madera«, explicó.
Aunque la melodía fluía en su cabeza, la letra tardó en llegar hasta que encontró la referencia idónea. «Pasé muchos días con esa canción sin letra. Tarareaba en un idioma que me invento para las melodías. Me acordé de un personaje que adoro, Octavio Mesa, que hacía música huasca (coplas campesinas con doble sentido), y pensé que por ahí me podía ir. Empecé a armar la canción pensando en bobadas, nada profundo: ‘tengo la camisa negra porque debajo tengo el alma’…«, rememoró entre risas sobre la improvisación que terminó convirtiéndose en un éxito global.
Precisamente, la canción utiliza la prenda de vestir como una metáfora del dolor, el desamor y el luto tras una ruptura sentimental, transformando una historia de corazón roto en un clásico atemporal de la música latina.
Sin embargo, detrás del estrellato masico que vino tras lanzamientos como A Dios le pido o la propia La camisa negra, Juanes también tuvo que hacer frente a los peores peajes de la industria y al desgaste emocional. Cuestionado sobre si en algún instante tuvo que apagar una versión equivocada de sí mismo para continuar, el colombiano se mostró tajante. «100%. Lo visualizo como pasar por esas cuadras oscuras de la vida. Mi relación con la fiesta o el licor… no satanizo nada de eso, pero siento que cuando entré por ahí es como si hubiera oscurecido un poco mi vida», admitió.
Ese ritmo desmedido le acabó pasando factura en lo personal:
«Salís de los conciertos, te va bien y celebrás. Empiezas sin darte cuenta a tomar casi todos los días. Primero es divertido, ya después no. Eso me afectó y me desconecté de mi centro, de lo que yo era, y me dolió mucho. Me costó volver a encontrarme».