Andrés Koi

El anzuelo musical que atrapó a Andrés Koi: «¡Qué temazo!»

Su renacer artístico, la verdad de grabar en vivo y la terapia de cantarle a la vida: todas las claves de su regreso más personal

Veronica Orcajo

Hay momentos en la carrera de un artista donde toca parar, mirar atrás y redefinir el camino. Sin ir más lejos, artistas como Rozalén, Pablo Alborán o India Martínez tuvieron que darse un descanso en la música para priorizarse a sí mismos y a su salud. En esta ocasión, y tras años al frente del éxito del grupo Dvicio, Andrés Koi decidió emprender un viaje en solitario que no ha estado exento de miedos y vértigos. Sin embargo, el tiempo y la constancia han dado sus frutos.

Con su segundo trabajo de estudio, ‘Sol de Invierno’, el músico madrileño firma una auténtica declaración de intenciones: un proyecto cargado de luz, optimismo y la madurez de quien ha aprendido a abrazar cada etapa del viaje.

Andrés Koi, de la búsqueda errática a la luz de «Sol de Invierno»

Si su primer álbum (‘AIJAG‘) sirvió como una válvula de escape tras la separación del grupo – un disco lleno de contrastes donde cada canción parecía responder a un impulso distinto -, ‘Sol de Invierno’ llega como el refugio perfecto. En su visita al programa El Rincón de Plané, el propio Andrés no dudó en reconocer la diferencia entre ambas etapas. «En ese momento yo tenía una energía muy errática en la elaboración del primer disco. Me gusta y corresponde a cómo estaba, pero este nuevo álbum son diez canciones que abrazan un concepto muy claro que es ver el vaso medio lleno, la esperanza y el optimismo», confesó con total sinceridad.

 

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Volver a las raíces con la guitarra de los 15 años

Este trabajo no solo representa su evolución musical, sino también su salto definitivo a la independencia artística. Tras desvincularse de las grandes multinacionales, Andrés Koi ha tomado las riendas de su propio proyecto, asumiendo tanto la libertad creativa como la responsabilidad económica de financiar sus discos. «Cada cosa está mucho más cuidada por mí y por mi equipo. Volver a escribir con la guitarra española que tengo desde los 15 años me ha devuelto esa esencia tan mía», explicó el artista antes de regalar una emotiva interpretación en acústico de su tema «Mesita de noche».

Durante la entrevista, el madrileño también interpretó un fragmento de «Choque de planetas», su potente colaboración junto a Willy Bárcenas (Taburete), uno de sus grandes apoyos en la industria:

«Otra vez con los ojos cerrados / Temblando en discotecas / Otra noche tirada al lavabo / Y un choque de planetas»

La magia del directo y el refugio de la música

Esa defensa del toque humano se traslada directamente al estudio de grabación. Junto a los reconocidos productores Stigo y Pablo Cebrián, Andrés decidió reunir a todos sus músicos en el estudio Halley de Madrid para grabar el álbum en vivo, tocando juntos en la misma sala para dotar a las canciones de un aire orgánico y lleno de dinamismo.

Esta autenticidad es la que también le salva en los días más grises. Rememorando episodios difíciles durante su estancia en Los Ángeles – donde nació su tema «Los Ángeles»-, el músico reconoció que el escenario es su mejor medicina. Para Andrés, la música funciona como una terapia sanadora capaz de transformar cualquier mal trago en pura emoción.

Más allá de sus composiciones propias, Andrés siempre se ha sentido fascinado por el arte del cover. Durante la conversación, el artista recordó entre risas cómo un día decidió arriesgarse y llevar a su propio terreno nada menos que el fenómeno mundial «Despacito» de Luis Fonsi, adaptándolo de forma totalmente espontánea a su estilo y voz. Una pasión por versionar a otros músicos que sigue muy viva: el cantante anunció que pronto compartirá en sus redes una versión cantada en italiano de una canción del artista Fulminacci.

Entre anécdotas sobre su pasión por las rutas de montaña en bicicleta, sus charlas con los choferes de Uber para recomendarles su propia música en secreto y el placer cotidiano de pasear por su barrio, Andrés Koi demuestra que está en su mejor momento: libre, satisfecho con su trabajo y listo para seguir regalándonos canciones llenas de alma.

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