
Un artículo publicado por EL PAÍS recoge las últimas evidencias sobre esta relación y apunta a que el ejercicio aeróbico puede reducir tanto la frecuencia de las crisis como la intensidad del dolor. Un metaanálisis publicado este año en la revista Headache, que reunió 15 estudios y 253 pacientes con migraña, encontró beneficios asociados a la práctica de ejercicio.
Sin embargo, los propios investigadores señalan que la certeza de esta evidencia es todavía muy baja debido al reducido número de participantes y a las diferencias entre los estudios analizados.
No se trata de hacer deporte de cualquier manera. Según el análisis recogido por EL PAÍS, la intensidad que ha mostrado beneficios es moderada. Una forma sencilla de identificarla es comprobar si durante la actividad todavía podemos mantener una conversación, aunque nos cueste cantar.
La recomendación que recoge el centro sanitario es realizar actividad aeróbica entre tres y cuatro veces por semana, durante unos 30-45 minutos y a una intensidad moderada. También aconseja aumentar el esfuerzo de manera progresiva.
La otra cara de esta relación aparece cuando el ejercicio es demasiado intenso o se realiza de manera brusca. La Asociación Española de Migraña y Cefalea (AEMICE) explica que el ejercicio físico puede ser uno de los factores que desencadenen una crisis y señala que la intensidad y la condición física de cada persona pueden influir.
Además, hay otros elementos que pueden favorecer la aparición del dolor durante la práctica deportiva, como la deshidratación, el calor o no haber comido previamente. Quirónsalud recomienda, por ello, mantener una buena hidratación, evitar hacer ejercicio en ayunas y adaptar progresivamente la intensidad.