
Consciente de la velocidad con la que avanza el calendario, el colaborador arrancaba su escrito admitiendo lo difícil que le resulta asimilar que ya haya transcurrido un lustro desde su fallecimiento: “Cinco años, Mila. Se dice pronto, pero para mí ha sido un suspiro lleno de silencios. Todavía hay días en los que me sorprendo mirando el teléfono, pensando que voy a escuchar tu voz al otro lado, con esa energía tuya que lo inundaba todo”.
La relación entre ambos, forjada ante las cámaras pero consolidada firmemente en la intimidad, es algo que Hernández añora constantemente. En su carta, el colaborador salía al paso de la nostalgia recordando cómo la personalidad de Mila lograba sostenerlo en los momentos más complicados:
“Echo de menos nuestras risas, tus consejos que a veces eran broncas, pero siempre desde el cariño más puro”.
Kiko Hernández ha ilustrado sus palabras con imágenes junto a Mila entre 2009 y 2021, incluyendo tiernos momentos con sus hijas, Abril y Jimena. Las pequeñas, en su inocencia, llegaron a sugerirle a la periodista que usara purpurina para curarse. Lamentablemente, Mila falleció a los 69 años por un cáncer de pulmón que afrontó con valentía y humor, arropada por sus hermanos, nietos y su hija Alba Santana.
«Querida Mila, hoy se cumplen cinco años desde que te fuiste. Cinco años. Y todavía hay días en los que me sorprendo pensando que voy a escuchar tu voz al otro lado del teléfono, que voy a recibir uno de tus mensajes imposibles o que vas a aparecer por una puerta con esa mezcla tan tuya de fuerza, ironía y ternura.
Cinco años sin ti han sido mucho tiempo. Demasiado. Han pasado tantas cosas que no sabría ni por dónde empezar. He vivido momentos bonitos, otros muy difíciles, alegrías inmensas y golpes que jamás imaginé. Y en cada uno de ellos, de una forma u otra, te he echado de menos. Porque había conversaciones que solo podían tenerse contigo. Porque había risas que solo tú sabías provocar. Porque había silencios que solo tú sabías entender.
Me hubiera gustado contarte tantas cosas. Sentarme contigo durante horas y ponerte al día de todo. Escuchar después tu opinión, siempre sincera, siempre valiente, aunque a veces doliera. Porque tú no sabías vivir a medias, ni querer a medias, ni decir las cosas a medias.
Tu ausencia ha dejado un hueco imposible de llenar. Pero también es verdad que tu recuerdo sigue muy presente. Estás en las anécdotas que seguimos contando, en las carcajadas que aparecen cuando alguien recuerda alguna de tus ocurrencias, en las enseñanzas que dejaste sin darte cuenta y en el cariño inmenso que sembraste en quienes tuvimos la suerte de compartir parte del camino contigo.
El tiempo pasa, Mila. Cinco años ya. Pero hay personas que no desaparecen cuando se van. Simplemente cambian de lugar. Y tú sigues aquí, en la memoria, en el corazón y en cada recuerdo que se niega a borrarse.
Hoy no quiero hablar de la despedida. Quiero hablar de la suerte que tuvimos de coincidir contigo. De tu fuerza cuando la vida se ponía cuesta arriba. De tu capacidad para reírte de todo, incluso de lo más difícil. De tu manera única de convertir cualquier conversación en algo inolvidable.
Ojalá hubieras podido quedarte más tiempo. Ojalá hubiera podido contarte todo lo que ha pasado estos cinco años. Pero, donde quiera que estés, espero que sepas que seguimos acordándonos de ti. Que seguimos queriéndote. Gracias por todo lo que nos diste«.
Con motivo del aniversario, varios amigos han recordado su huella:
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