
Muchos pueden pensar que tras alzarse como ganador del exitoso concurso de talentos de TV Azteca, La Academia, el camino de Rivera hacia la cima fue automático. Nada más lejos de la realidad. Las complicadas tiranteces contractuales y las negociaciones cruzadas entre la televisora y las compañías discográficas provocaron un bloqueo total en sus proyectos.
A pesar del fervor del público y de que las discográficas querían ficharle, los despachos no le permitían avanzar ni lanzar material. Fue una etapa donde el propio artista entendió que la fama mediática no siempre equivale al verdadero éxito y que el tiempo en la música requiere paciencia.
Durante su sincera charla en el programa En defensa propia de Erika de la Vega, Carlos Rivera recordó el tenso momento vivido con su discográfica cuando presentó el álbum Yo creo. Su mánager le transmitió la negativa de la compañía, pues consideraban que no había suficientes «canciones buenas» y que debía grabar temas de otros compositores.
Lejos de ceder, el mexicano plantó cara a los ejecutivos recordando el éxito orgánico de temas propios como «Solo tú» frente a otros temas impuestos, haciéndoles ver la conexión real que tenía con sus fans:
«Si ustedes no han venido a mis conciertos, no han visto llorar a la gente con estas canciones, no han recibido las cartas que yo recibo (…), no me vengan a mí a decir qué puede funcionar o qué no puede funcionar. Entiendo su punto, pero nadie conoce más al público como yo. Se acabó que todo el mundo opine y el disco se queda como está. Y si no funciona, me dan mi carta de retiro y yo asumo la responsabilidad. Prefiero entonces arriesgarme yo a arriesgarme contigo cuando yo no creo en lo que me estás diciendo y yo sí creo en lo que estoy diciendo».
Aquella firmeza no solo llevó el álbum al número uno de ventas por primera vez en su carrera, sino que sirvió para lanzar una de las canciones más importantes de su vida: Que lo nuestro se quede nuestro, el tema que cambió su historia para siempre.
Mirando hacia atrás, el propio Rivera reconoce que se pregunta cómo tuvo el valor de plantarse así, pero ofrece una importante reflexión: «Tal vez puedes ser muy inseguro, pero el día en que ganas toda la seguridad, te vuelves invencible».
Aquella apuesta a todo o nada dio sus frutos definitivos. Tras años de picar piedra, su paso como protagonista en el musical El Rey León en España supuso el espaldarazo internacional que terminó de consolidarlo.
@_carlosrivera Hoy hace 10 años estrenaba como Simba en Madrid. Felicidades a todos los que han pisado ese escenario. ¡Hemos hecho historia! #ElReyLeón #ÉlViveEnMí ♬ sonido original – Carlos Rivera
Hoy, recordando aquellos años de lucha, Carlos Rivera demuestra que apostar por la autenticidad y defender las canciones propias con el corazón es la única vía para construir una carrera indestructible.
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