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El fenómeno del «doom box»: la caja donde acaba todo lo que no sabes dónde guardar

Seguro que tienes una en casa, aunque nunca hayas oído hablar de ella

Jorge Cintas
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Doom Box
Hay objetos que parecen no tener un lugar fijo en casa. Un cargador antiguo, unas pilas, una llave que ya no recuerdas de qué puerta era, unas entradas de un concierto, un cable «por si acaso» o unas gafas de sol que llevan meses desaparecidas. Al final, todos ellos terminan compartiendo destino en un mismo sitio. Si esta escena te resulta familiar, tranquilo porque no eres el único. De hecho, tiene nombre y se ha convertido en todo un fenómeno en redes sociales, se llama doom box.

Aunque pueda sonar dramático, el término no hace referencia a una caja llena de problemas, sino a ese cajón, cesta o recipiente donde vamos dejando todo aquello que no sabemos exactamente dónde guardar. Es una solución rápida que nos ayuda a despejar la casa en el momento, pero que suele convertirse en un pequeño caos con el paso del tiempo.

Doom box: el cajón del «ya lo colocaré después»

La expresión nace de la unión de doom (fatalidad o desastre) y box (caja). Su significado refleja perfectamente esa sensación que aparece cuando decides abrirla semanas o incluso meses después y descubres un auténtico rompecabezas de objetos olvidados.

Lo curioso es que los expertos en organización explican que crear una doom box no siempre es algo negativo. En determinados momentos puede servir como una herramienta temporal para evitar el desorden visual o para ordenar con más calma otro día. El problema llega cuando esa caja deja de ser provisional y se convierte en un almacén permanente del «ya lo miraré».

Doom Box – Getty

En los últimos meses, miles de usuarios han compartido en redes sociales el contenido de sus propias doom box, demostrando que casi todos acumulamos pequeños objetos que nos cuesta clasificar. Algunos incluso confiesan tener más de una repartida por distintas habitaciones.

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Quizá la solución no sea eliminarla por completo, sino revisar su contenido de vez en cuando y preguntarse si realmente necesitamos guardar todo lo que hay dentro. Porque, aunque parezca una simple caja, muchas veces refleja una costumbre que compartimos sin darnos cuenta. Y ahora que ya conoces el término, es muy posible que empieces a verla con otros ojos… o descubras que tú también tienes una doom box esperándote en algún rincón de casa.
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