
Las discotecas y el ocio nocturno viven una situación de crisis. Si bien es cierto que las modas son cíclicas y que hemos comprobado que todo vuelve, los dueños de los negocios afrontan una temporada de verano que no les está trayendo los beneficios esperados. Cada vez son más los locales que cierran o que deciden abrir únicamente los fines de semana, aunque sí es cierto que son situaciones que ya se han sufrido otros años y de las que se ha podido salir.
Revistas especializadas en música de baile como ‘Mixmag’ o ‘DJ Mag’ muestran una aparente normalidad con sus entregas veraniegas y sus reporteros enviados a ciudades conocidas históricamente por su actividad fiestera como Ibiza o Ayia Napa, en Chipre, en las que realizan numerosos reportajes fotográficos.
El periodista de ‘El País’ Diego A. Manrique ha querido realizar un análisis más profundo en esta cuestión, pidiendo opinión a diferentes personalidades «del mundillo». En este sentido, ha llegado a la conclusión de que los problemas no solo se reducen a cuestiones económicas, ya que siempre ha existido una variedad de precios en el mundo del ocio nocturno, sino que podemos estar ante un problema de abundancia en cuanto a ofertas, y en este contexto tienen parte de culpa las redes sociales y su abuso de escaparatismo.
Las redes sociales consiguen modificar por completo nuestros hábitos y, en esta línea, ha surgido una nueva amenaza a la vida nocturna: el famoso ‘tardeo’. Este verano hemos comprobado cómo cada vez son más las terrazas que ofrecen alternativas más atractivas durante horas más diurnas. Una opción que ha resultado más tentadora, especialmente desde que se prohibió fumar en lugares cerrados. Aunque también es verdad que las terrazas están cada vez más vigiladas por el Ministerio de Sanidad. También existe un contexto histórico-social que traduce las discotecas como sitios de «perdición», lo que provoca una mayor dureza normativa por parte de los ayuntamientos.
Unido a esto, también ha jugado en contra de las discotecas que ya no son la única opción para ligar, sino que se puede hacer a través del teléfono. La proliferación de aplicaciones de citas y de redes sociales provoca que cada vez interese más ligar desde la propia casa. Además, también hemos visto un cambio en cuanto al consumo de la música en comunidad, ya que para este tipo de experiencias se prefieren los festivales más que los propios locales de fiesta.
Quizás sea por dinero, por nuevas alternativas, por un cambio social o simplemente por falta de días libres, pero lo que está claro es que las discotecas afrontan un grave problema de asistencia que les impide sacar los beneficios a los que están acostumbrados.
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