
El estudio individual ha quedado atrás y ha sufrido una transformación en los últimos años. Ya no vemos como antes a aquellos estudiantes en las bibliotecas rodeados de apuntes subrayados con diferentes colores. Hoy esas maneras tradicionales se ven combinadas con herramientas digitales, plataformas de video y grupos de mensajería que les permiten resolver dudas en cuestión de segundos. La inteligencia artificial también ha irrumpido en el ámbito escolar, permitiendo que todo aquello que requería horas de estudio ahora se pueda hacer en segundos.
«El mayor error que podemos cometer es pensar que la generación Z estudia peor que las anteriores. Estudia de manera diferente, y, en muchos aspectos, de forma más sofisticada», explica una experta de la Universitat Oberta de Catalunya.
No todo son ventajas; este acceso rápido a las explicaciones y al aprendizaje puede traer una falsa sensación de dominio. Este acceso al tema y a la información no significa necesariamente haberlo aprendido. El uso de videos, resúmenes o plataformas colaborativas no es eficaz por sí solo. Debe haber un trabajo posterior: tomar notas, hacerse preguntas, realizar ejercicios, lo cual sigue siendo necesario en esta nueva era del aprendizaje.
Otro de los problemas que puede traer es una dependencia del estudio en grupo o a través de plataformas que debilite la autonomía individual. Es por eso que hay que reforzar esta autonomía para que no te repercuta un fallo en estas herramientas o imprevistos en el grupo.
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