
La curiosidad se ha disparado después de que un creador de contenido lo explicara en un vídeo en Instagram, generando miles de reacciones. Sin embargo, este sistema no es nuevo. Forma parte de una estrategia visual pensada para facilitar la identificación de cada producto sin necesidad de leer la etiqueta.
El funcionamiento es sencillo y responde a una lógica muy clara. Cada color clasifica el contenido del bote:
Detrás de esta elección hay coherencia visual. El rojo suele asociarse a la intensidad y al sabor potente, algo que encaja con especias molidas como el pimentón o la pimienta en polvo, listas para usarse al instante. El marrón conecta con el aspecto natural de semillas y granos enteros, como el comino o la pimienta sin moler.
El verde, casi de forma intuitiva, remite a la naturaleza y a las hojas, por eso identifica las hierbas secas como el orégano o el tomillo. El naranja destaca con claridad y se reserva para el colorante, un ingrediente específico que aporta tono a platos tradicionales. Y el azul diferencia las mezclas preparadas, como las especiales para pollo o pasta, del resto de categorías.
Este sistema demuestra que el diseño también puede ser práctico. En lugar de revisar bote por bote, basta con fijarse en el color para encontrar lo que buscamos. Algo especialmente útil cuando cocinamos con prisa o tenemos el especiero lleno.