
Si hay un recuerdo cinematográfico que sigue resonando en su día a día, es es De aquí a la eternidad, una película bélica de 1953 dirigida por Fred Zinnemann. «Era una película que estaba en VHS en mi casa cuando era un niño y es importantísima para mí», confesaba el artista, dejando claro que los cimientos de su sensibilidad artística vienen de muy lejos.
En el terreno puramente musical, el corazón de Leiva late al ritmo de las grandes leyendas. Entre sus debilidades confiesa tener en bucle un disco muy especial: «Death of a Ladies´Man», producido por Phil Spector para Leonard Cohen. De él rescata versos inolvidables como el de su tema favorito, True Love Leaves No Traces:
«Así como la niebla a su paso por la hierba no deja cicatrices, mi amor no debería dejar cicatrices en ti»
Una sensibilidad poética que encuentra su reflejo visual en el mundo tridimensional. Lejos de quedarse solo en los acordes, el madrileño encuentra una fuente inagotable de motivación en las formas: «Cualquier escultura de un artista mexicano que se llama Francisco Diego. Todo lo que hace él y todo lo que esculpe él me parece absolutamente inspirador».
Para cerrar este mapa de referencias que explican su universo creativo, Leiva quiso barrer hacia el talento contemporáneo menos masivo, recomendando un nombre propio que le tiene totalmente abducido: Dijon. Un creador alejado de los circuitos comerciales tradicionales de que asegura que es, sin duda, «ahora mismo de lo mejor que puedes escuchar».
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