
El término hace referencia a enviar un segundo mensaje antes de que la otra persona haya respondido al primero. Aunque puede parecer un gesto sin importancia, en algunos casos puede convertirse en una fuente de malentendidos o incluso de ansiedad, especialmente cuando ocurre de forma repetida.
No se trata de una norma escrita ni de algo que siempre sea negativo. Todo depende del contexto y del tipo de relación que exista entre las dos personas.
El double texting consiste, simplemente, en mandar dos o más mensajes seguidos sin haber recibido respuesta al anterior. Puede ser desde añadir un dato que se había olvidado hasta volver a escribir para preguntar si el otro ha leído el mensaje.
En muchas ocasiones sucede de forma completamente natural. Es habitual acordarse de algo después de pulsar ‘enviar’ o querer aclarar una idea. Sin embargo, cuando se convierte en una necesidad constante de obtener una respuesta inmediata, algunos especialistas consideran que puede estar relacionado con la impaciencia, la inseguridad o la necesidad de validación.
Las redes sociales y las aplicaciones de mensajería también influyen. Saber si un mensaje ha sido leído o ver la última conexión hace que muchas personas esperen una contestación casi instantánea, olvidando que cada uno tiene un ritmo diferente para responder.
No todo el mundo interpreta el doble mensaje de la misma manera. Hay quienes lo consideran una muestra de interés o de cercanía, mientras que otras personas pueden sentir cierta presión al recibir varios mensajes seguidos.
Por eso, se recuerda que no existe una regla sobre cuánto tiempo hay que esperar antes de volver a escribir. Lo importante es conocer la dinámica de la relación y respetar el espacio de la otra persona.
Si alguien tarda unas horas en responder porque está trabajando, estudiando o simplemente desconectando del móvil, insistir con varios mensajes puede generar el efecto contrario al que se busca.
MÁS SOBRE: