
Cuatro décadas después del fallecimiento del célebre diestro Paquirri, sus hijos, Fran Rivera y Kiko Rivera han logrado cerrar una de las heridas familiares más mediáticas de la crónica social. La disputa por los enseres del torero, que durante años enfrentó a los hermanos con Isabel Pantoja, ha dado un giro definitivo gracias a la mediación del DJ.
Tras ir a la finca Cantora para recuperar objetos personales que pertenecieron a su padre —entre los que se encontraban diversa documentación y varias cabezas de toros disecadas del salón principal—, el DJ decidió repartir estos valiosos recuerdos con sus hermanos, Cayetano y Fran Rivera. En su momento, Kiko fue muy claro sobre su actuación: «Fui a mi casa y recogí lo que tenía que recoger, que es mío».
El gesto no tardó en calar en el mayor de los hermanos. El pasado mes de junio, el torero ya adelantaba la sorpresa y el agradecimiento por el movimiento de su hermano: «Dice mucho de él y ha sido un detalle. Me ha dicho que ha conseguido coger él las 8 cabezas y que las va a repartir entre Cayetano, él y yo. Yo ya había abandonado la esperanza, pero un detalle que dice mucho de su parte. Una buenísima noticia».
Finalmente, el acuerdo se ha escenificado de manera pública. A través de sus redes sociales, Fran Rivera ha confirmado el emotivo reencuentro posando junto a Kiko y los ansiados recuerdos taurinos, dedicándole unas palabras llenas de afecto a su hermano: «Gracias, Kiko. Después de años de perder la ilusión de tener algo de papá… Esto dice mucho y muy bueno de ti. Me has tocado el corazón y siempre lo voy a recordar. Estarán en un lugar especial. Papá hoy está más feliz».
Con esta entrega y la posterior foto juntos, los hermanos ponen fin a años de distanciamiento y sellan una esperada reconciliación familiar.