
‘La bola negra’ se trata de una película llena de detalles y de secretos ocultos que la enriquecen, y uno de los que más nos ha llamado la atención ya aparece en su cartel promocional. La imagen no solo es bella y poderosa, sino que esconde numerosos mensajes que merece la pena conocer antes de sentarse delante de la pantalla. En el cartel podemos ver al personaje que interpreta Guitarricadelafuente subido en lo alto de lo que parecen ruinas de una gigante estatua.
Antes, y en la huida de un bombardeo aéreo, ha subido hasta lo alto de esa montaña de escombros agarrado a las flechas que atraviesan el cuerpo de la escultura, ya derruida. Pues bien, la estatua es la de San Sebastián, un santo y mártir de la Iglesia católica y ortodoxa, muy conocido en el imaginario religioso, pero no solamente en él.
Sebastián fue un tribuno romano que vivió entre los años 255 y 287 después de Cristo. Sin embargo, y aunque cumplía los preceptos militares del antiguo imperio, desobedecía en el aspecto del culto a los dioses, ya que era cristiano. De hecho, visitaba a otras personas que profesaban aquella religión, entonces prohibida, hasta que fue descubierto.
En ese momento, fue entregado a Maximiano y, como Sebastián eligió seguir la doctrina cristiana, terminó siendo condenado a muerte. Lo desnudaron, lo ataron a un poste y le dispararon una lluvia de flechas. Lo dieron por muerto, pero vivía. Incluso llegó a recuperarse en casa de otra santa, Irene, que le curó las heridas y lo mantuvo oculto.
Pero Sebastián no escuchó a quienes le aconsejaban que se marchara de Roma; más bien al contrario: se dirigió de nuevo al emperador a reprocharle que persiguiera a los cristianos. Maximiano mandó que lo azotaran hasta morir, y finalmente logró su propósito.
Pero volvamos a ‘La bola negra’ y a su cartel promocional. Como decíamos, el soldado al que da vida Guitarricadelafuente utiliza esas flechas con las que martirizaron por primera vez al santo para ponerse a salvo, algo que sucede al comienzo de la parte del filme que transcurre en 1937.
Este militante consiguió salvarse como se salvó el santo. Es más, su personaje, por si nos quedaba alguna duda, se llama Sebastián. De este modo se conecta la iconografía del santo con el imaginario visual de la película.
San Sebastián ha sido representado en infinidad de ocasiones en el arte, especialmente en el Renacimiento. Desde Botticelli hasta Mantegna, pasando por El Greco o Guido Reni, este santo suele aparecer atravesado por las flechas de su primer castigo, al que consiguió sobrevivir.
Pero hay una representación especialmente curiosa del siglo XVI. En él vemos a un San Sebastián atado a un árbol y rodeado y atravesado por varias flechas. Lo pintó Giovanni Antonio Bazzi, un artista caracterizado por dotar de cierta feminidad a todas sus figuras, ya fueran hombres o mujeres. Bazzi, apodado como ‘Il Sodoma’, recibió este sobrenombre, que al parecer no le desagradaba en absoluto, debido a su homosexualidad, que jamás quiso ocultar.
Más allá de esta anécdota, San Sebastián no solo ha trascendido como uno de los iconos religiosos más representados en el arte, sino también como símbolo ‘queer’, ya que representa la visibilidad de lo diferente: el santo era cristiano en una época politeísta, al igual que el colectivo LGTBIQ+ reivindica su forma de amar en un mundo dominado por el amor heterosexual. No es casualidad que en el cartel de ‘La bola negra’ el personaje de Guitarricadelafuente lleve su uniforme bélico pintado de rosa.
De hecho, tras el Renacimiento, lo elevaron a icono popular muchos artistas: uno de ellos fue Oscar Wilde, escritor abiertamente homosexual, que tras salir de prisión por su orientación sexual adoptó el sobrenombre de Sebastian Melmoth. También lo ensalzó el propio Federico García Lorca, el inmortal dramaturgo convertido en personaje de ‘La bola negra’; el escritor también dibujaba y dedicaba a San Sebastián numerosos bocetos.
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