
La cita se celebró en la Galleria Vittorio Emanuele II y coincidió con el comienzo de la Semana de la Moda de Milán. Vogue World dedicó parte de su puesta en escena a reivindicar la tradición, la artesanía y el conocido como Made in Italy, un contexto en el que la elección de Jennifer Lopez encajaba especialmente bien.
El diseño escogido por JLo pertenece a Dolce & Gabbana. El cuerpo corsetero, el escote palabra de honor, el encaje, las transparencias y los detalles florales tridimensionales dan forma a la parte superior, mientras que de la cintura nace una amplia falda de inspiración ball gown.
Jennifer Lopez ya había hablado de Sophia Loren y Gina Lollobrigida como dos de sus referentes cuando explicó a Vogue su relación con Dolce & Gabbana durante su visita a la Alta Moda de la firma en Sicilia este verano.
En aquella conversación, la artista señaló a ambas actrices como ejemplos de una mujer italiana sensual, bella y fuerte. También explicó que cuando lleva las creaciones de la casa siente que adopta esa personalidad, como si la ropa le permitiera convertirse en otro personaje.