
«Mis hijos son mi inspiración diaria. Me enseñan muchísimo. Constantemente me ponen a prueba».
Europa ha sido el escenario elegido para esta emotiva despedida familiar antes del gran cambio. Tras causar furor con su aparición sorpresa en el evento de Dolce & Gabbana en Sicilia, la familia ha disfrutado de un completo recorrido por la geografía italiana.
Desde la majestuosidad de Roma con el Coliseo y los Museos Vaticanos, pasando por la encanto histórico de la Piazza del Campo en Siena, hasta la contemplación de La última cena de Da Vinci en Milán o los icónicos paseos en góndola por Venecia. Un itinerario cargado de momentos, compras y gastronomía al aire libre que la artista inmortalizó con una cariñosa dedicatoria: «De viaje con mis cocos antes de que se vayan a la universidad».
Aunque apoya la decisión de sus hijos de mantenerse al margen de los focos y perseguir sus propias metas, la artista no ha ocultado lo dura que le resulta la separación. Durante una entrevista con Jimmy Kimmel, la estrella admitió con total honestidad el proceso emocional que atraviesa tras meses asimilando la distancia: «Va a ser horrible».
Pese al impacto de la despedida, la cantante planea acompañar a cada uno a sus respectivas residencias universitarias, ya que han optado por instituciones y caminos académicos distintos. Con un toque de humor, la intérprete imaginaba cómo será la adaptación de los jóvenes:
«Vamos a recoger sus habitaciones de casa y se llevarán todo lo que quieran a sus residencias. Después se darán cuenta de que las habitaciones son demasiado pequeñas. Echarán de menos su casa. Espero que quieran volver muy pronto».
Más allá de la nostalgia de ver la casa vacía, lo que predomina en el corazón de Jennifer es un profundo orgullo hacia el esfuerzo y la calidad humana de los jóvenes, ambos diagnosticados de TDAH:
«Estoy muy orgullosa de que se hayan fijado metas. Estoy muy orgullosa de ellos porque cumplieron con lo que prometieron y son buenas personas. Son personas cariñosas y de buen corazón».
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